EN ESPAÑA NO CABE UN TONTO MAS

Guardia Civil: independentistas valencianos denuncian a dos agentes por pedirles que les hablasen en español en un control de alcoholemia

Guardia Civil: independentistas valencianos denuncian a dos agentes por pedirles que les hablasen en español en un control de alcoholemia
Control de alcoholemia. PD

Vaya por delante que parecían ‘perjudicados’ y que aquello era un control de alcoholemia y drogas, de esos que se montan sobre todo en fin de semana, para poner coto a la epidemia de accidentes de tráfico provocados por conductores borrachos o chutados.

En el vehículo iban cuatro jóvenes y los agentes de la Guardia Civil, siguiendo el protocolo, les dieron el alto, saludaron como hacen siempre y pidieron de entrada los papeles.

Uno de los chavales, para hacerse el gracioso, respondió al ‘buenas tardes’ del agente con un risueño y sonoro ‘bona vespreda’, a lo que el de la Benemérita se limitó a replicar:

«A mí me habla español, que estamos en España».

Estaban en Tavernes de la Valldigna (Valencia). Y el control, con los reglamentarios ‘soplidos‘, duró escasamente 20 minutos.

Pus bien, por todo ello, los fanáticos de la Plataforma per la Llengua, que apoyan todo lo que llega de Cataluña, han presentado una denuncia contra dos agentes por abuso y discriminación lingüística.

En esta denuncia, en la que se reclaman sanciones para ambos guardias civiles, ha sido presentada ante la Subdelegación del Gobierno en Valencia y también ante la Oficina de Derechos Lingüísticos de la Generalitat Valenciana.

Los dos guardias civiles niegan que obligasen a los cuatro jóvenes a hablar en castellano, sino que fueron ellos quienes les exigieron hablar en valenciano o en catalán.

A través de un comunicado de la asociación APROGC, los dos agentes afirman que fue el conductor y los acompañantes del vehículo quienes les obligaban a hablar en «valenciano o catalán», alegando que si no les hablaban en «el idioma de su país», «no les reconocerían como agentes de la autoridad y harían caso omiso a sus ordenes».

Tras esas afirmaciones, el suboficial y el guardia civil mantuvieron la calma e indicaron al conductor que no tenían impedimento en que él se expresase en la lengua que considerase más apropiada.

En concreto, los dos agentes les explicaron que entendían la lengua valenciana, pero que no la hablaban, y que se comunicaban con ellos en el «idioma oficial del Estado Español».

A continuación, ambos les advirtieron que, en cualquier caso, si no seguían las indicaciones y no realizaba la prueba de alcohol a la que legalmente estaba obligado, estaban incurriendo en un delito contra la seguridad vial.

Entre tanto, en el trascurso de la prueba de alcoholemia y drogas el conductor no paraba de exigir a los agentes que les hablasen en valenciano y preguntaba a los usuarios de su coche si los agentes estaban «obligados legalmente a dirigirse a él en ese idioma».

El rifirrafe fue a más cuando la copiloto del vehículo les dijo a los dos guardias que «eran fuerzas de ocupación» e incitó al resto de vehículos detenidos que hacían el control de alcoholemia en Tavernes a que hablasen a los agentes en valenciano y que exigiesen que se dirigiesen a ellos en esa lengua.

Los dos agentes de la Benémerita insisten en que no pidieron en ningún momento al conductor ni a los acompañantes hablar en castellano; y que es habitual que en la interacción de los guardias civiles con usuarios de la Comunidad Valenciana, los ciudadanos hablen en valenciano y «se relacionen con ellos con total normalidad».

Durante el incidente, ocurrido el pasado 29 de diciembre de 2019, los del coche se encararon con los guardias civiles afirmando a voces que tenían todo el derecho del mundo a hablarles en valenciano, lengua cooficial en esta comunidad autónoma.

A lo que uno de los agentes le respondió muy calmado: «Si continúa hablándome en valenciano, nos nos vamos a entender y me lo llevaré al cuartel».

Como los del coche seguían erre que erre, muy chulitos, el guardia civil les volvió a decir:

«Si no me habla en español el llevaremos al cuartel subasta que llegue un intérprete y se las fastidiará la fiesta».

A Raúl Diego, conductor del coche que se dirigía al festival Festivern, le practicaron un control de alcoholemia.

Y, según la plataforma, le mantuvieron aislado de los otros tres jóvenes negándole, incluso, coger su chaqueta a pesar del frío.

Anna, su colega, se bajó del vehículo y se fue hacia los otros coches que hacían fila en el control para instarles a grito a que hablasen en valenciano como protesta.

El agente, sin alterarse un ápice, se limitó a hacerle una advertencia:

«Si incitan a los demás a hablar en valenciano están obstruyendo a la autoridad y nos van a obligar a trasladarlos al cuartel».

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