10 pautas para padres primerizos… desde el cole de mayores

10 pautas para padres primerizos... desde el cole de mayores

Muchos niños -y sus papás y mamás- se enfrentarán, a la vuelta de vacaciones, a su incorporación a un nuevo colegio. Los peques han terminado su etapa en la Escuela Infantil, esta vez de una manera forzosa y… con algunos miedos no habituales también en los adultos. Si los padres siempre se preguntan cómo será la adaptación de sus hijos a un nuevo centro escolar, este año, -con las circunstancias e incertidumbres existentes- lo harán aún con más motivo.

Pero papá y mamá disponen de dos meses de verano para ayudar a los pequeños – y ayudarse a sí mismos- a que el cambio al “cole de mayores” sea lo más agradable y fluido posible.

Aquí os ofrezco, desde mi experiencia como tutora de Educación Infantil, 10 pautas que pueden ser de utilidad:

1- Transmitid confianza a los pequeños: Los niños, emocionalmente, son los espejos de los adultos. Si los padres confían en el centro escolar, en el maestro y en esta nueva situación, los niños percibirán seguridad a su alrededor y se sentirán tranquilos. Para facilitarlo, podéis hablarles con ilusión de esta nueva etapa y preparar el material, uniforme, etc. haciendo partícipe al niño.

2- Llantos de los hijos y… ‘penita’ en los padres. El llanto es una reacción normal a lo desconocido, al miedo o a la inseguridad… a veces, a la separación. Si el niño llora, lo calmaremos con… calma; con tranquilidad. Vosotros, papás, quizás también sentiréis esa separación y el cambio de etapa: vuestro peque se enfrenta a un nuevo “escenario”. Crece y se va haciendo “mayor”… ¡Cómo avanza!, ¡cómo se va “soltando”! ¡Está en la naturaleza! Y hacerlo -y presenciarlo- tiene momentos de gozo.

3- Autonomía personal. En el segundo ciclo de Educación Infantil, la ratio de alumnos por profesor se amplía habitualmente hasta 25. Si facilitamos que el niño sea más autónomo en su día a día, le ayudaremos mucho a desenvolverse en el aula. Allí, él solo cogerá su libro, irá al aseo, pedirá ayuda al maestro, compartirá materiales o juegos con sus compañeros, tomará pequeñas decisiones. Si en casa lo trabajamos con pequeños actos cotidianos, facilitaremos sus acciones, y que estas puedan ser cada vez más autónomas. ¡Ah! Luego lo subrayaremos: no les quitemos los obstáculos que se les presenten en la vida; enseñémosles, démosles herramientas, para que aprendan a esquivarlos.

4- Control de esfínteres. Desde los dos años y medio, un niño está preparado neurológicamente para controlar esfínteres. Está claro que puede haber excepciones… y algún escape sin importancia. Debemos ayudar a los pequeños a ser independientes a la hora de ir al baño; con todo lo que esto conlleva: subir y bajar la ropa, enseñar a limpiarse, lavarse las manos, etc.

5- Comer solos. Al principio, el peque se manchará, mezclará los alimentos… pero hay que darle cada día al niño la oportunidad de comer por sí mismo. Ellos son capaces de hacerlo, pero, a veces, nuestras prisas o comodidad no nos lo permiten. ¿Cuántas veces vemos a una “mamá bocadillo” corriendo detrás del peque por el parque?

6- La comunicación. El niño, desde que nace, escucha las palabras de los adultos e intenta comunicarse, con sus balbuceos. Debemos fomentar momentos en los que el pequeño se exprese y comparta diálogos con los mayores. El lenguaje que empleemos debe ser correcto, con palabras bien pronunciadas, para que el niño vaya adquiriendo poco a poco el vocabulario y un adecuado desarrollo de su competencia lingüística.

7- Pedir ayuda. Normalmente, los padres ayudan e intervienen en los pequeños problemas que los niños tienen a diario en casa… ¡mucho antes de que el pequeño pueda solicitar nuestra ayuda! Seguramente, por el sonido del llanto acuden inmediatamente a la llamada. Tenemos que explicar a los peques que nos deben pedir ayuda cuando les pase algo, cuando no puedan llevar a cabo alguna acción por sí mismos, o por cualquier otra causa, precisen el apoyo del adulto. También aquí, a veces, sobrevuelan ‘papás (o mamás) helicóptero’. La sobreprotección no es buena.

8- Época de pataletas. Cuando entran al cole, en líneas generales suelen obedecer sin ningún problema las normas del aula. Pero ¿por qué esto cuesta tanto en casa?  Los niños observan y ven que en clase se dan normas claras y sencillas; y que no se baja la guardia. Los profes no se rinden ante sus pataletas o enfados. Si os encontráis con dificultades en este ámbito, no debéis perder los nervios; probad a ser un poco más tajantes en lo que sepáis que es fundamental para su buena educación. No os rindáis.

9- Emociones a flor de piel. Alabad -qué importante es el refuerzo positivo- sus logros, sus avances, por pequeños que sean. Tened paciencia y cread un clima que anime, respalde, acompañe, dando nombre a las emociones que sirvan.

10- Junto al maestro, formamos un equipo. Pensad que los maestros o maestras son los colaboradores en la educación de vuestros hijos. Confiad, dialogad, preguntad cualquier duda. Contadnos cualquier cuestión relevante del niño. Juntos podemos lograr grandes cosas, siempre desde la complicidad y la confianza y remando en la misma dirección.

Todas estas pautas son un entrenamiento. Lleva su tiempo adquirirlas y no hay que tirar la toalla por prisas, impaciencia, o errores. Si avanzamos en ellas, ayudarán mucho a los peques a sentirse seguros y felices en el nuevo cole. Y vosotros también lo estaréis.

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