La cuenta atrás de la vida

La cuenta atrás de la vida

El siglo XXI está llamado a ser el de la victoria del medio ambiente sobre la actual idea de progreso que hoy todavía no concebimos lejos de combustibles fósiles, generación despreocupada de residuos o uso de recursos naturales como si fueran interminables. Qué pasara si fracasamos.

«El cambio climático en una escala milenaria», es el primer estudio que nos revela cómo será Gaia más allá del año 3000 si no conseguimos frenar la espiral autodestructiva en la que estamos inmersos. Sus conclusiones seguramente puedan ser tildadas de catastrofistas, pero más vale prevenir…

Según el informe, la temperatura media de la Tierra haya subido 15 grados como consecuencia del efecto invernadero. A más calor, menos polos. Para más allá del siglo XXI el nivel de los océanos habrá subido 11,4 metros y muchas ciudades costeras serán un recuerdo bajo el nivel del mar.

El riesgo es que en el planeta se vuelvan a registrar temperaturas que no se daban desde hace 55 millones de años, cuando un aumento natural de las emisiones de carbono produjeron un calentamiento extraordinario de la Tierra durante un período que se calcula en 10.000 años.

El punto de no retorno

Estudios anteriores a éste, alertan de la premura que necesitamos para adoptar medidas firmes y asegurar su cumplimiento desde ya. La naturaleza es caprichosa. Aunque ahora mismo redujésemos a la mínima expresión el uso de combustibles fósiles para detener las emisiones de los gases que contribuyen al efecto invernadero, no se detendría. Hay ciertos procesos que necesitan su tiempo.

La acidez de los océanos disminuirá de modo significativo, lo que representará un problema para los organismos marinos como los corales y el plancton, lo que a su vez afectará negativamente al conjunto del ecosistema.

Esos cambios podrían ser todavía más dramáticos si el clima del planeta se revela como más vulnerable a las emisiones de gas invernadero de lo que sospechan en la actualidad los científicos.

Los expertos aún son capaces de ofrecer un tiempo para la esperanza. Dicen que el punto de no retorno está situado en

Primera meta: En 2025 habría que desacelerar el aumento de emisiones
Segunda meta: Reducirlas a cero en 2200.

Para ese año ninguno de los que leemos este artículo estaremos aquí para verlo. Serán nuestros hijos a los que haya mostrar la importancia de este asunto, sólo ellos podrán terminar una misión por la supervivencia de la especie humana que, no nos olvidemos, tenemos que empezar nosotros.

Un proverbio indio dice que «la Tierra no es una herencia de herencia de nuestros padres, sino un prestamo de nuestros hijos». Tal vez con esto podamos apelar al sentido de la responsabilidad y cuidar algo que no es nuestro, sino de aquellos al que nosotros daremos vida.

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