Camino de la Lengua

Camino de la Lengua


(PD).- Castilla y León, conocida como la cuna del castellano, permite al turista realizar una de las rutas de mayor riqueza histórico-cultural de las que se han trazado hasta la fecha.

Se trata del Camino de la Lengua, cuyo objetivo se centra en mostrar al viajero los hitos y lugares donde germinó uno de los idiomas más importantes del mundo. Es decir, conocer de primera mano el origen y la evolución de lo que hoy llamamos Lengua Española.

El Camino de la Lengua enlaza tres Comunidades Autónomas en sus 700 kilómetros de recorrido: La Rioja, Castilla y León y Madrid. Estos tres gobiernos, los ayuntamientos de las ciudades protagonistas (Salamanca, Ávila, Valladolid, Alcalá de Henares) y la Diputación vallisoletana crearon, en el año 2000, la Fundación de la Lengua Castellana encargada de promocionar la ruta. Desde entonces, su misión es la de difundir este recorrido turístico y cultural, que pretende conseguir la declaración de Itinerario Cultural Europeo.

La ruta, de probado interés turístico, sorprende con espacios monumentales de singular belleza, paisajes agrestes con rica vegetación, que combinan con una variada gastronomía y el atractivo de ciudades vivas, abiertas a lo universal.

Plumas de la talla de Elio Antonio de Nebrija, Miguel de Cervantes, Calderón de la Barca, Miguel de Unamuno, Santa Teresa de Jesús o del contemporáneo Miguel Delibes están presentes en todo el itinerario enriqueciéndolo con su obra literaria.

El Camino de la Lengua remonta al viajero al siglo X, época en la que aparecen las Glosas Emilianenses, consideradas como el testimonio escrito más antiguo del castellano. Poco a poco llegará al siglo XV para asistir al nacimiento de la primera Gramática de la Lengua Castellana, la de Nebrija, y así dejar protagonismo al escritor más universal de la literatura española: Miguel de Cervantes.

Todos estos elementos acompañados de ciudades monumentales, palacios, conventos y teatros son más que una justificación para seguir el itinerario que no ha hecho más que empezar.


Valladolid, Camino de la Lengua

A Valladolid se le ha concedido, popularmente, el honor de ser la ciudad donde mejor se habla el castellano. Título que hoy comparte con el resto de provincias de la Comunidad y que tiene su origen en la Corte del siglo XV. Los ilustrados y estudiosos de aquella época contribuyeron a la difusión e impulso de una lengua modélica y depurada. A ellos se suman las mejores plumas de la literatura española que encontraron en esta ciudad su lugar de inspiración.

En buena medida la historia de la ciudad se ha escrito con las primeras firmas de las letras hispanas. Miguel de Cervantes, José Zorrilla o Francisco de Quevedo no son más que un pequeño, a la vez grandioso, ejemplo de esta historia, que continúa viva gracias a escritores de la talla de Miguel Delibes, Gustavo Martín Garzo o Francisco Pino.

Hoy la Universidad de Valladolid continúa siendo pieza clave en la difusión del castellano. La Facultad de Filosofía y Letras así como los cursos de español para extranjeros son dos referencias académicas de reconocido prestigio.

En cierto modo, la deuda que Valladolid tendrá siempre con el mundo de las letras, se salva con conjuntos escultóricos de gran belleza que el turista encontrará a cada paso y que recuerdan a las grandes figuras de la literatura. Esculturas de escritores como Rosa Chacel, José Zorrilla, Miguel de Cervantes o Jorge Guillén reciben al turista formando parte del mobiliario urbano.

En el recorrido por Valladolid, algunas calles recuerdan el mundo de la literatura en sus nombres. Para quien realice la ruta, es visita obligada la Casa Natal de José Zorrilla y la de Miguel de Cervantes, donde probablemente escribiera una de sus obras universales, el Coloquio de los Perros.

Fundada por el Conde Ansúrez a finales del siglo XII, Valladolid vivió su momento de esplendor en el siglo XVI siendo capital del Reino. De aquella época quedan muchos monumentos que se suman a otra larga lista de edificios civiles, conventos y palacios que puede empezar por la Iglesia de San Pablo, justo delante del Palacio Real y muy cerca del Museo Nacional de Escultura. Este conjunto lo remata el Palacio de los Pimentel, en dirección al Teatro Calderón. Cien metros nos separan este edificio de la inacabada Catedral y de la iglesia de Santa María de la Antigua.

La Universidad y el Palacio de Santa Cruz están en la misma manzana, dentro del casco histórico de la ciudad. Desde aquí se toma rumbo hacia la Plaza Mayor, centro neurálgico de Valladolid. Dando un paseo se llega al Monasterio San Benito y al Patio Herreriano, donde está instalado el Museo de Arte Contemporáneo, junto a la iglesia de San Agustín. En esta zona aparecen los palacios, como el de Fabio Nelli, junto al convento de las Brígidas y la Real Chancillería.

Aún queda descubrir el monasterio de las Huelgas Reales, el Pasaje Gutiérrez, la moderna Plaza de España o el Campo Grande, auténtico pulmón de la ciudad.


Santo Domingo de Silos, Camino de la Lengua

Santo Domingo de Silos marca el inicio del Camino de la Lengua, tras abandonar las tierras de La Rioja, donde aparecen las primeras manifestaciones de la lengua romance, germen de lo que hoy conocemos como idioma español o castellano.

El municipio está ubicado a unos 60 kilómetros de Burgos y su poso histórico, artístico y cultural le han otorgado el título de Conjunto Histórico Artístico. Santo Domingo de Silos es una villa que siempre ha girado en torno a su monasterio, el de mayor importancia a principios del siglo XI. Su época de esplendor se produce en el siglo XI cuando, una vez restaurado, la comunidad invierte horas de trabajo en el Scriptorium. De aquella época datan las famosas Glosas Silenses, uno de los documentos que da origen al castellano. En concreto, se trata de datos aclaratorios sobre textos latinos que uno de los monjes escribió en el margen del Homiliario de Silos. Actualmente las Glosas se encuentran en el Museo Británico de Londres.

Nuevos documentos se encuentran en las paredes de la biblioteca de este monasterio, joya de la arquitectura religiosa y un auténtico tesoro cultural. En ella se guardan más de 60.000 volúmenes, varios incunables, manuscritos, pergaminos y códices. En la botica queda una rica colección de libros de farmacopea y gran cantidad de recipientes talaveranos para las medicinas.

A diario los monjes celebran la liturgia con cantos gregorianos y también tienen una hospedería. El valor del edificio es incalculable. Lo fundó Fernán González y destaca sobre todo su claustro, una de las mejores joyas del románico burgalés, reformado por Pedro de Machuca en el XVIII. Sus capiteles están considerados como únicos en Europa, por la calidad de la escultura.

La iglesia descansa sobre restos mozárabes y data del XVIII. De la estructura románica resta la portada meridional y el crucero. Las reliquias de Santo Domingo de Silos descansan en la capilla barroca y en las crujías se encuentra su sepulcro.


Salamanca, Camino de la Lengua

Salamanca fue testigo del nacimiento de la primera gramática de una lengua europea moderna. De la mano de Elio Antonio de Nebrija, catedrático de la universidad de la ciudad, se editó en 1492 «Gramática de la Lengua Castellana», obra que sentó las bases del idioma español. La edición de esta gramática supuso equiparar al castellano con las lenguas clásicas, que hasta entonces eran las únicas que contaban con normas de uso.
A partir de este momento el castellano traspasó fronteras, hasta convertirse es una de las lenguas más importantes del mundo, título que ostenta en la actualidad.

La Universidad de Salamanca no quedó al margen, sino que fue testigo de la rápida difusión del español a lo largo de los siglos XIV y XV, hasta llegar a la actualidad. Fundada por Alfonso IX en 1218, la Universidad de Salamanca sigue fiel a sus principios de difusión y estudio de las letras. Siendo la más antigua de España se ha convertido en foco de atracción de la cultura a lo largo de sus más de 700 años de vida. Por poner un ejemplo, los frescos de El Cielo de la Universidad ya se han convertido en el símbolo de la internacionalidad de la ciudad.

No hay que olvidar los Cursos Internacionales de la Universidad, que cada año se convierten en polo de atracción para cientos de extranjeros, interesados en aprender y perfeccionar la lengua de Cervantes.

La monumental Salamanca, bañada por el río Tormes, requiere casi un ejercicio de contemplación. Transitar por sus calles servirá para conocer sus plazas, las dos catedrales (la Vieja y la Nueva), un sinfín de iglesias y conventos, palacios y los antiguos y prestigiosos colegios mayores.

Desde su Plaza Mayor se inicia una aventura turística, la misma plaza que vio pasear a los escritores Miguel de Unamuno o Luis de Góngora. Dos personajes ilustres que han dejado huella en la ciudad y a los que precedieron San Juan de la Cruz y Fray Luis de León. De este último, se sigue escuchando en las aulas la emblemática frase «como decíamos ayer».

Imposible olvidar el Palacio de los Anaya u otros edificios como la Casa de las Conchas, el Palacio de Monterrey, el de Fonseca o el monasterio de las Dueñas.


Ávila, Camino de la Lengua

El Camino de la Lengua a su paso por Ávila gira en torno a dos personajes: Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, figuras que crearon una de las corrientes literarias de género religioso más importantes del siglo XVI: la mística.

Fruto de la imposibilidad de comunicar su unión con Dios, ambos aportaron la real función del idioma a las letras: transmitir por medio de la palabra los sentimientos y las emociones espirituales con un gran realismo.

Hoy las figuras de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz se recuerdan en las callejuelas abulenses y, en determinados rincones, siguen vivos aquellos momentos de espiritualidad.

El testigo en la literatura lo tomarán después parte de los autores de la Generación del 98. Miguel de Unamuno, Pío Baroja y Azorín, desde otro punto de vista, también nos dibujarán la ciudad de Ávila con su pluma, contribuyendo así a incrementar la universalidad de la ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad.

La capital abulense concentra un rico y apretado conjunto monumental en la circunferencia que marcan sus murallas. Lo protagonizan el convento de Santa Teresa, levantado sobre el solar de lo que fue su casa, el Palacio de Núñez Vela, la iglesia de San Juan o el monasterio de Santa María de Gracia.

Interesantes palacios e iglesias encontrará el turista que se pierda por sus calles, como la de San Pedro, San Esteban, San Segundo o Santo Tomé, sin olvidar la Catedral, considerada primer exponente del gótico español.

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