Vias Verdes en Castilla y León


En Castilla y León, como en el resto de España y países de Europa, existen trazados ferroviarios fuera de servicio. Tramos de antiguas vías de tren reservados hoy al turista que quiera practicar el senderismo o recorrerlos en bicicleta.

Las vías verdes, espacios transitables que en España superan los 7.000 kilómetros, son aquellas líneas férreas que un día vieron discurrir el tren o que nunca llegaron a inaugurarse, ya que sus obras jamás finalizaron. Este patrimonio cuenta con grandes posibilidades, en gran medida por la desaparición de numerosas líneas férreas que hoy se han convertido en un elemento de gran valor histórico y cultural. Un trazado con un enorme potencial para desarrollar iniciativas de reutilización con fines senderistas y ecoturísticos, acordes a las nuevas demandas sociales.

En enero del año 2000, en España existían más de 800 kilómetros de antiguos trazados ferroviarios acondicionados como vías verdes. Actualmente, el ferrocarril, el medio de transporte más ecológico, nos proporciona nuevas fórmulas de transporte no motorizado a través de estos tramos que quedaron fuera de servicio. A ellos se suman caminos y sendas con infraestructuras que permiten las mismas condiciones de recorrido, como los caminos de sirga de los canales. De modo que todos completan una densa red de vías verdes a la que cada día se añaden nuevos proyectos de recuperación y puesta en valor de su patrimonio.

Vía Verde del Esla


El recorrido recuperado de la Vía Verde del Esla discurre desde Valencia de Don Juan hasta Castrofuerte, ambas localidades en la provincia de León. La buena conservación y adaptación del tramo permite que personas minusválidas puedan recorrerlo, como señala la guía de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles. A ello se suma la señalización adecuada del recorrido de tierra.

Actualmente la vía recuerda la llegada del popular «Tren Burra», que llegaba a estas provincias con un recorrido que atravesaba hasta veinte municipios. La idea de recuperar toda la vía del viejo tren podría verse ampliada, aunque parte del camino ya se ha integrado en el paisaje. Un paisaje que domina la vegetación propia del entorno del río Esla, que irá acompañando al senderista entre grandes manchas de cultivos de cereal.

Aprovechando los viejos trazados de la vía férrea que unió hasta 1969 las localidades de Medina de Rioseco, en Valladolid, y Palanquinos, en León, los ayuntamientos de varios de los municipios por los que pasaba esta línea decidieron recuperar aquellos caminos, con la esperanza de reencontrar a los descendientes de aquellas generaciones de viajeros que utilizaron los vagones de madera.

El proyecto, ya en marcha y denominado «Ruta Verde, la Vía», marca un itinerario de hasta setenta y tres kilómetros, dividido en tres etapas de 23, 24 y 26 kilómetros cada una. Los tres tramos se pueden recorrer a pie o en bicicleta de montaña.

Si se recorre toda la vía verde, siempre dirección norte, el turista podrá visitar hasta once localidades de las provincias de Valladolid y León. Desde Medina de Rioseco, pasando por Palazuelo de Vedija y Villamuriel, hasta Barcial de la Loma, Castroverde y Villanueva del Campos. Además, también conocerá los municipios de Roales, Valderas, Campazas, Castrofuerte y Valencia de Don Juan.

Vía Verde de la Demanda


La Vía Verde de la Demanda transcurre a lo largo de un asombroso recorrido por un camino casi intacto, donde la vegetación y el entorno que acompañaron al paso del viejo tren siguen escoltando el itinerario.

El trayecto acompaña, durante buena parte, al curso del río Arlanzón. Comienza en Monterrubio de la Demanda para morir en la localidad burgalesa que lleva el nombre del mismo río. En los alrededores se encuentra el embalse de Uzquiza, que contribuye a elevar el patrimonio natural de esta vía verde, que aprovecha el tramo del viejo tren minero abandonado desde los años 50.

Monterrubio de la Demanda está situado en la frontera geográfica con La Rioja y, desde principios del siglo pasado, pudo estar comunicado mediante ferrocarril con Burgos, para desde aquí hacerlo con el resto del país. Si bien, los sueños se derrumbaron.

La longitud de esta vía verde se prolonga durante unos cuarenta kilómetros en total. Desde Barbadillo a Maquilo hay una distancia de unos 16 kilómetros, y 23 desde Pineda de la Sierra al tramo final, en Arlanzón. Muy cerca de esta localidad pasa el Camino de Santiago burgalés y, en sus inmediaciones, está el monasterio de San Juan de Ortega. Se trata de un pequeño pueblo que presume con su templo del siglo XII con claras influencias del románico jacobeo.

En Pineda de la Sierra hay otro monumento románico, la iglesia de Santa Juliana, con una bella portada y descomunal ábside. Data del primer tercio del siglo XII y posee una hermosa galería.

La Vía Verde de la Demanda atraviesa el espacio de la Reserva Nacional de Caza de la Sierra de la Demanda. Además, en Pineda de la Sierra, se encuentra la estación de Valle de Sol, frecuentada por los amantes del esquí durante el invierno.

La ruta atraviesa, aunque todavía sin acondicionar por completo, uno de los tres túneles y ocho puentes. El firme es de tierra sin compactar, aunque están en marcha tramos de asfalto y zahorra alternos.

Vía Verde del Moncayo

La «Mina Petra», que está situada en la ladera de La Sierra, dentro del término de Ólvega en la provincia de Soria, marca el inicio de la Vía Verde del Moncayo. Se trata de una antigua explotación abandonada y convertida hoy en una área recreativa, ocupada por un pequeño lago artificial.

Aquí comienza un tramo de cuatro kilómetros que, desde Ólvega y pasando por Ágreda, sumarán un total de 29 kilómetros de recorrido sobre la calzada del viejo tren minero, clasificada como Vía Verde.

Aunque el trazado es apto para el senderista y el cicloturista, hay que subrayar que el estado del firme no oculta los baches que sólo se apreciarán desde las ruedas. En parte, está sin acondicionar y tiene bastantes tramos de balasto, es decir, capas de grava o de piedra machacada, que se tendía sobre la explanación de los ferrocarriles para asentar y sujetar sobre ella las traviesas. Algunos tramos coinciden con los raíles de RENFE y obligan al ciclista a utilizar caminos rurales paralelos.

El paisaje del Moncayo -la vía culebrea con la linde de tierra aragonesa- domina todo el recorrido, en el que no faltan praderías, pastos, bosques de rebollos y vegetación de paramera. Además, el turista pasará por la estación, ya en desuso, de Ólvega, a las afueras del pueblo, y por la de Ágreda, que está en buen estado.

Esta Vía Verde pasa por dos de las cinco localidades sorianas más importantes, lo que aumenta el potencial cultural de la misma, unido al permanente contacto con la naturaleza. Ólvega es una villa situada en un amplio valle, entre las sierras del Madero y del Moncayo. Es uno de los municipios más prósperos de la provincia, donde se concentra una gran actividad industrial. Su economía se basa en la industria cárnica, textil y de complementos del sector del automóvil. Mantiene la actividad agrícola y ganadera de porcino, ganado lanar y avícola.

Por su parte, Ágreda se alza como una villa de gran poso histórico y monumental. De la cultura árabe mantiene algunos restos y dos puertas de época califal. Los edificios religiosos son el testimonio de los pueblos cristianos.

Vía Verde Canal de Castilla
DE FRÓMISTA A PALENCIA

La Vía Verde del Canal de Castilla, en su etapa de Frómista-Palencia, abarca 39 kilómetros a lo largo del camino de sirga que discurre paralelo a este brazo de mar a su paso por tierras palentinas. Atraviesa los valles de los ríos Pisuerga y Carrión sobre pistas de tierra compactada que facilitan el tránsito a caminantes y ciclistas. El valor de este itinerario se acrecienta porque en gran parte del recorrido coincide con el Camino de Santiago. Toda la ruta está escoltada por hileras de árboles que se elevan en sus orillas.

Frómista es un enclave importante de la ruta jacobea y, al mismo tiempo, una población de gran valor histórico-monumental. Aunque no es una vía verde como tal, resultado de la actividad del tren, su señalización está perfectamente acondicionada.

DE ALAR DEL REY A FRÓMISTA

Este tramo contempla una longitud de 57 kilómetros y es uno de los más bellos del Canal del Castilla, ya que se inicia en el nacimiento de esta magna obra de ingeniería hidráulica con 150 años de antigüedad. Se enmarca dentro del valle del río Pisuerga. Los caminos de sirga son de tierra batida bien compactada con vegetación en las orillas y en buen estado. Discurren por la misma orilla del Canal, lo que permite al senderista disfrutar de toda la arquitectura de este río artificial, atravesando puentes, esclusas, dársenas y acueductos.

Las localidades más importantes que se encuentran en su recorrido son Alar de Rey, Osorno, Frómista y Herrera de Pisuerga, donde está el Centro de Interpretación del Canal de Castilla en la presa de San Andrés.

Con una buena señalización, la Vía Verde se engloba en el conjunto de aquellas que no nacieron al hilo del trazado del tren pero que reúnen características similares.

DE PALENCIA A VALLADOLID

Entre la dársena de la capital palentina y la de Valladolid, final del denominado Ramal Sur del Canal de Castilla, discurre esta Vía Verde. Un recorrido llano escoltado de vegetación y arboledas que permite el tránsito a los senderistas sobre un lecho bien cuidado de tierra compactada. La vía atraviesa por localidades de gran interés histórico como la propia capital de Palencia, la villa de Dueñas, en tierras palentinas, Cubillas de Santa Marta y Corcos del Valle. La Denominación de Origen de los vinos de Cigales abraza estos tres términos municipales, los dos últimos en la provincia de Valladolid.

El monasterio cisterciense de Santa María de Palazuelos, que roza el camino de sirga muy cerca del Puente de Cabezón de Pisuerga, merece una visita.

Pese a que por estos senderos nunca pasó el tren, la Vía Verde Canal de Castilla cumple el resto de las características que se engloban bajo esta nomenclatura.

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