El ciclón Nargis deja más de 10.000 muertos

El ciclón Nargis deja más de 10.000 muertos

(PD).- El paso del ciclón Nargis por la Antigua Birmania, hoy Myanmar, ha dejado un trágico rastro de muerte y destrucción. Los muertos y desaparecidos se cuentan por miles y por decenas de miles los que se han quedado sin casa tras la sacudida de un fenómeno que arrasó algunas zonas del país con fuertes lluvias y vientos de hasta 240 kilómetros por hora.

El Gobierno maneja un balance de 10.000 muertos y 3.000 desaparecidos. Y sólo es «provisional».

La cifra es 10 veces superior a los últimos balances oficiales, que situaban en 352 el número de muertos por el paso del Nagris el sábado. Ahora, el Gobierno multiplica por 10 estas cifras:

«Las cifras confirmadas sob 3.934 muertos, 41 heridos y 2.879 desaparecidos en las divisiones (regiones) de Yangon e Irrawaddy».

Ya se temía que la cifra de víctimas fuera en aumento a medida que se lograba acceder y establecer contacto con las regiones más castigadas, las cercanas al delta del río Irrawady.

El golpe meteorológico es doble para los birmanos, dado que el delta del Irrawaddy es el centro de la producción arrocera del país. De hecho, en las horas posteriores al azote de nagris, se han disparado los precios de los alimentos y el combustible en la capital, Yangon.

Las agencias humanitarias y ONGs han informado de que cientos de miles de personas han quedado sin hogar y sin agua potable y otros servicios. Las cifras de la tragedia pueden incluso ser aún mayores: «Según las informaciones de que disponemos hoy, podría haber decenas de miles de muertos en la localidad de Bogalay y otro miles en Labutta», en el delta del Irrawaddy, ha dicho MRTV, la cadena controlada por la Junta.

De confirmarse estas cifras, el Nargis se convertiría en el fenómeno más mortífero en Asia desde el tsunami que devastó las costas del sureste asiático en la Nochebuena de 2004.

El golpe meteorológico es doble para los birmanos, dado que el delta del Irrawaddy es el centro de la producción arrocera del país. De hecho, en las horas posteriores al azote de Nargis, se han disparado los precios de los alimentos y el combustible en la capital, Yangon.

Dada la dimensión de la catástrofe, la Junta birmana ha aceptado la ayuda humanitaria de la ONU. Responsables del Programa Mundial de Alimentos se han reunido hoy en Yangon con miembros del Gobierno y han obtenido una «prudente luz verde» para enviar ayuda y personal. La acción de los trabajadores de agencias humanitarias está muy limitada en Myanmar, ya que desde 2006, la Junta exige permisos de viaje y otros trámites para el personal humanitario, al tiempo que limitó el transporte de suministros y otros materiales.

Destrozos

Cientos de miles de personas se han quedado sin un techo bajo el que refugiarse y sin agua potable en Myanmar a causa del ciclón. El Gobierno ha declarado el estado de emergencia. «Varios cientos de miles de personas necesitan alojamiento y agua potable para beber», ha declarado Richard Horsey, de la Oficina Coordinadora de Asuntos Humanitarios de la ONU en Bangkok.

«El Gobierno está teniendo tantos problemas como nosotros para obtener una perspectiva global (de la catástrofe). Las carreteras no son transitables y tardaremos mucho tiempo en llegar a numerosos pueblos afectados», ha explicado el citado responsable de la ONU, Terje Skavdal.

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