Un viaje en avión de una persona contamina tanto como su calefacción en todo un año

(PD).- Entre los meses de julio y agosto habrán pasado por los aeropuertos españoles 399.832 aviones, según datos de AENA, emitiendo a la atmósfera hidrocarburos, monóxido de carbono y óxido de nitrógeno, principalmente en las fases de despegue y aterrizaje.

Según el ingeniero aeronáutico Ignacio Ferrero, miembro del Colegio Oficial de Ingenieros Aeronáuticos de España, la Unión Europea establece unos límites en las emisiones de estos gases de efecto invernadero que, según Ferrero, «siempre son respetados» aunque el aumento exponencial de los vuelos aéreos, fomentado por la aparición de las compañías de bajo coste, hace que el sector de la aviación contribuya cada vez más a la mala calidad del aire.

Los aviones son «muy contaminantes», según el experto de energía y cambio climático de WWF/Adena Heikki Willstedt, y además de contribuir al efecto invernadero, «empeoran la calidad del aire», sobre todo en las zonas donde se ubican los aeropuertos. De hecho, las emisiones contaminantes emitidas por cada pasajero en un vuelo transcontinental equivalen a las generadas para calentar una vivienda unifamiliar durante todo un año.

Un sector fuera de control

«Es importante que se contabilicen las emisiones producidas por la aviación», asegura Willstedt, quien observó que los aviones han quedado fuera del protocolo de Kioto y del mercado de emisiones, lo que ha provocado «un descontrol» de este sector que aporta más del 2% de los gases de efecto invernadero registrados en España.

Por su parte, la industria aeronáutica trata de reducir cada vez más la contaminación generada por los aviones, tal como se deduce del informe de 2007 de la Asociación del Transporte Aéreo Internacional (IATA, de sus siglas en inglés).

La estrategia diseñada por la IATA para disminuir las emisiones contaminantes se basa en la mejora tecnológica que dé lugar a aeronaves más «limpias», el empleo de combustibles más eficientes y renovables, y la optimización de las rutas.

Disminuir las horas de vuelo es «fundamental», según el informe de 2007 de la IATA, ya que un avión consume 60 litros de combustible por cada minuto de vuelo, que se traducen en 160 kilos de dióxido de carbono, mientras la entrada en el mercado de emisiones no es considerado como una «solución» por parte de la organización.

El sector del transporte es responsable de la emisión del 20% de gases de efecto invernadero, y de esta cifra, al transporte por carretera le corresponde un 80% frente al 12% del transporte aéreo.

El transporte aéreo produce el 2% de las emisiones globales de dióxido de carbono, aunque si continúa creciendo como lo ha hecho hasta ahora, en 2050 la aviación podría llegar a producir el 15% del total de las emisiones contaminantes.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído