Cuando el señor alcalde prohibe a los vecinos tirar de la cadena

(PD).- Dúchate en vez de bañarte. No dejes el grifo abierto mientras te lavas los dientes. Reutiliza las toallas si estás en un hotel. Las organizaciones que velan por el medio ambiente acostumbran a lanzarnos mensajes para ahorrar agua en la medida de lo posible, pero ha tenido que ser un juez quien prohiba a los habitantes de un ayuntamiento granadino tirar de la cadena del váter.

Cuenta Henrique Mariño en ADN que una cosa es que te recomienden que no utilices el inodoro como papelera y otra, más engorrosa, que te digan que con las aguas mayores y menores no se juega.

En el Valle del Zalabí no hay orden judicial que valga, porque lo primero es lo primero. «El juez está bastante despistado. Habría que ver qué haría él si le prohibiesen usar la cisterna en su casa», se queja Dolores, una vecina de Alcudia de Guadix, donde está ubicado el consistorio. «Si sabe que no se puede cumplir, ¿por qué ha dictado esa sentencia? Si afectase a tres o cuatro viviendas, muy bien, pero en pleno siglo XXI un pueblo entero no puede estar sin utilizar el cuarto de baño».

Su opinión es compartida por otros paisanos, quienes no se extrañaron con la resolución del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Guadix, que ordenó el cese inmediato de los vertidos de aguas residuales a las acequias de riego de Chiribaile y Exfiliana, que conforman junto a Alcudia de Guadix el ayuntamiento de Valle del Zalabí. Allí, un vecino, Rogelio Barrios, denunció en 2006 que las aguas fecales de las viviendas iban a parar al campo sin ser filtradas previamente por una depuradora, con el consecuente perjuicio para los cultivos.

«Eso es verdad», reconoce Dolores. «Pero no me parece bien la sentencia, porque además de llegar tarde coincide en pleno mes de agosto. El problema de los vertidos no se soluciona en 24 horas y nosotros no podemos estar sin fregar, ni usar el lavavajillas ni nada… No la vamos a cumplir porque prohibir el uso del váter es hasta peligroso». Ella, como Francisca, seguirá haciendo «una vida normal», lo que también significa que continuará comprando productos agrícolas cultivados lejos de los terrenos afectados. «Yo sé perfectamente si son de aquí o de Almería».

«Rogelio tiene más razón que un santo»

«Es un problema histórico que viene de treinta años atrás», explica Daniel Fernández, alcalde en funciones bajo las siglas del PSOE tras varias legislaturas de dominio popular. «La sentencia no nos ha pillado de sorpresa y, de hecho, ya habíamos tomado medidas y propuesto alternativas a las admistraciones competentes. El juez se ha adelantado a nuestro plan B, aunque aprovecharemos el auto para agilizar los trámites. No hay mal que por bien no venga».

El plan B, según él, pasaría por hacer canalizaciones paralelas a las acequias perjudicadas por los vertidos, de manera que las aguas limpias y las fecales discurran por separado. Un remiendo temporal mientras no se construya una depuradora. «Rogelio tiene más razón que un santo y me alegro que haya prosperado su demanda», reconoce Fernández, quien deja claro que el Ayuntamiento «no va a consentir que se genere un problema de salud pública en las casas de los vecinos» por culpa de la polémica prohibición.

Juan Rafael regenta un negocio de hostelería y, según él, procura no tirar en exceso de la cadena ahorrar. También aboga por la construcción de una depuradora porque «el agua se pierde acequia abajo». Ahora bien, de prohibiciones, nanai. «Aquí los clientes van al baño del bar y usan la cisterna como han hecho siempre. La gente se pasa la justicia por… por ahí, vamos».

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