Cumbre de Copenhage sobre Cambio Climático en Londres

Expertos alientan a los gobiernos a impulsar la energía nuclear sin dejar de desarrollar las renovables

Tecnología, eficiencia y la captura de CO2, las otras claves

España está considerada como uno de los países más decididos en el desarrollo de las renovables

LAS 4 CLAVES

El Consejo Mundial de Energía (CME) exhortó este martes a los países a aumentar la producción de energía nuclear al considerar esta medida como una de las cuatro patas sobre las que debe sostenerse la lucha contra el cambio climático.

La inversión en tecnología, la adopción de medidas de eficiencia energética y la captura y el almacenamiento de CO2 son los otros tres puntos claves para el CME, que representa a la industria energética con presencia en cerca de un centenar de países.

En la primera jornada de la cumbre El camino hasta Copenhague. Energía y soluciones financieras para un mundo post-2012, celebrada en Londres, se puso de manifiesto la necesidad de que el acuerdo que salga de la reunión sobre el cambio climático que tendrá lugar en la capital danesa en diciembre sea ambicioso.

El mexicano Francisco Barnés subrayó:

  • «No podemos reemplazar el suficiente volumen de energía con renovables ni tampoco reducir la demanda de forma sustancial a través sólo de un cambio social. Por eso hay que incrementar la producción de energía nuclear a la vez que capturamos el CO2 que generan los combustibles fósiles que todavía utilizamos»

UNA DE CAL Y OTRA DE ARENA

La postura defendida por el Consejo contrasta con la que mantiene el Gobierno español, que no se plantea la construcción de nuevas plantas -como sí están haciendo países de su entorno como el Reino Unido- y que prefiere invertir en renovables.

Barnés felicitó a España en lo que respecta a su política en materia de energía «verde», y aseguró que es «uno de los países más decididos en el desarrollo de las renovables».

EL MERCADO DE PRIMAS Y LA CRISIS

El vicepresidente del CME afirmó que la política de incentivos y subvenciones lanzada por el Ejecutivo español para aumentar la producción de este tipo de energía será rentable «a largo plazo».

«Los incentivos -explicó- son imprescindibles para romper barreras, aunque tienen que desaparecer a medio plazo, cuando ya se ha generado un mercado».

Sobre los efectos de la crisis económica en la lucha contra el cambio climático, el presidente del CME, el francés Pierre Gadonneix, recordó en su discurso de apertura la paradoja que supone que los países destinaran menos recursos a esta cuestión pese a que en el último año se haya convertido en una prioridad para todos.

El sociólogo Anthony Giddens -ideólogo de la llamada «Tercera vía»- recalcó durante su ponencia la necesidad de que se produzca un «cambio en el estilo de vida» occidental para combatir el cambio climático, un requisito que también fue apuntado hoy por otros expertos reunidos en Londres.

  • «La economía global no es sostenible tal y como la conocemos»

Otro de los expertos reunidos hoy en Londres, David King, que fue el principal asesor científico del Gobierno británico de 2000 a 2007, puso el acento en incluir en Copenhague «a los países menos desarrollados, ya que de no hacerlo el problema global no estaría resuelto».

El secretario ejecutivo de la Convención de Naciones Unidas sobre el Clima (UNFCCC, en sus siglas inglesas), Yvo de Boer dijo:

  • «En Kioto (Protocolo de Kioto (1997) para reducir los gases contaminantes) no fuimos suficientemente ambiciosos. No cometamos el mismo error ahora»

De Boer recordó que no se puede pedir a países en vías de desarrollo como China, Brasil o México que limiten sus emisiones sin que los países más ricos aporten fondos para mitigar los efectos de estos cambios en su economía.

LOS GRANDES EMISORES DE CO2

Sobre la posibilidad de que China y EEUU -entre los dos son los responsables del 45 por ciento de las emisiones totales de dióxido de carbono- suscriban un acuerdo en Copenhague, el vicepresidente del CME, Francisco Bandrés, se mostró cauto.

  • «Ahora el Gobierno de EEUU es mucho más responsable sobre este tema, pero hay que recordar que los acuerdos internacionales -como el que se espera alcanzar en Copenhague- han de ser aprobados por las Cámaras, y eso ya es harina de otro costal. El Gobierno chino también es ahora más sensible al problema medioambiental»

Efe.

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