María Teresa Domínguez, presidenta del Foro Nuclear

«El accidente de la central nuclear de Ascó se debió a un error humano»

La fuga radioactiva ocurrió en abril de 2008

En un principio, el problema fue tan pequeño que era "absolutamente difícil detectarlo"

La fuga de partículas radioactivas de la central nuclear de Ascó I (Tarragona), que supuso la imposición de una sanción de 15,4 millones de euros por parte del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, se debió a un «error humano» y, en ningún caso, se produjo una ocultación de información de los titulares de la planta, asegura la presidenta del Foro de la Industria Nuclear Española, María Teresa Domínguez.

ADMITEN EL ERROR

Fernández aseguró que la fuga fue «mínima», si bien se mostró de acuerdo con que la decisión se adapta a la legislación vigente, puesto que en una nuclear las emisiones no controladas al exterior deben ser cero y eso es una «regla estricta».

UN INCIDENTE NUCLEAR

La presidenta precisó que la fuga de Ascó no fue «ni siquiera un accidente», sino un «incidente», y que aunque «quizás sí hubo una minusvaloración de lo que había pasado» en un principio, el problema fue tan pequeño que era «absolutamente difícil detectarlo».

Dicho error humano se produjo por la dificultad de interpretar lo sucedido y por no valorar la posibilidad de que se hubiera producido una fuga de este tipo, según Fernández, y si bien dicho fallo «no se puede permitir», precisó que la seguridad nuclear no debería estar basada en el «castigo», porque un suceso como el ocurrido en Tarragona «consolida la seguridad de los reactores».

El presidente de la Comisión de Comunicación de la Sociedad Nuclear Española (SNE), Eugeni Vives, señaló por su parte que en la fuga de Ascó «no hubo ninguna persona afectada», e insistió en la imposibilidad de ocultar información porque, entre otros aspectos, las centrales cuentan con dos inspectores residentes que supervisan continuamente su actividad.

«Cuando se encontró material radioactivo se investigó de dónde procedía», precisó Vives sobre el descubrimiento de unas partículas que se detectaron a raíz de una de las revisiones «normales» que se realizan periódicamente.

LA SANCIÓN MÁS ALTA JAMÁS IMPUESTA

La multa a la central nuclear de Ascó I, propiedad de Endesa, se justificó por la comisión de cuatro infracciones graves en relación a la notificación de la fuga de partículas en abril de 2008, y la cifra supone la sanción más alta jamás impuesta a una central española, si bien el Gobierno rebajó en 7,5 millones la propuesta de sanción elevada por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), que en un primer momento ascendía a 22,5 millones de euros.

Una de las infracciones se fundamentó en que, si bien la fuga se produjo en marzo, no se comunicó hasta el mes siguiente, además de por no haber proporcionado información «pronta y veraz» sobre dicha fuga al personal de inspección residente.

El reactor de Ascó I, de 1.032 megavatios de potencia, produce al año más de 760.000 megavatios por hora y es el cuarto de mayor potencia instalado en España. Inaugurado en 1983, su actual permiso de explotación vencerá en octubre de 2011.

En declaraciones a Europa Press, Vives consideró que la multa impuesta todavía no es «definitiva», puesto que está recurrida, y recordó que como consecuencia del incidente la planta tomó la medida de relevar a dos altos cargos directivos.

 

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