La hipocresía política ante el debate de los residuos

Energía nuclear: cagaditos de miedo

La derecha da bandazos para complacer a los ecologistas

A los políticos el debate nuclear les está pillando como todos: sin papeles, sin ideas y cagaditos de electorales miedos. Hace tiempo que la sociedad lo demanda y que nuestra dependencia energética lo exige, pero ellos siguen enrocados en posiciones de mírame y no me toques y de no querer menear el asunto. Porque tienen miedo de la gente.

Porque los cobardes políticos españoles tienen miedo siempre de la gente, de decir lo que piensan, de expresar lo que verdaderamente sienten. Da igual que un día sea la emigración y el otro el átomo. Tienen miedo. Porque dicen que si dijeran en verdad lo que sienten y piensan se les rebelarían los votos. Y lo que vienen a expresar es que piensan igual que todos los dictadores, que “el pueblo no esta maduro ni preparado”. Así que hay que pastorearle, medio mentirle o llevarlo del ronzal sin que se entere.

Pues se equivocan de medio a medio. La gente de lo que verdaderamente está cada vez más harta es de sus medias mentiras y de sus verdades a medias verdades. Y de ellos. De su lenguaje y de sus actos.

Si algo está reflejando el actual momento, con el almacén de residuos nucleares de por medio, es que las gentes, los pueblos, van por delante en toma de decisiones. Y que los partidos y sus cúpulas en lo que se enrocan es en la hipocresía más evidente.

Los dirigentes políticos españoles se llevan moviendo bastantes años en dos parámetros. Uno, la izquierda en su conjunto, consideran a lo nuclear “MALO” y quieren cerrarlo pero a plazos, sin que se vaya notando mucho. Un mal que en el futuro puede evitarse, sería la perspectiva de, por ejemplo, Zapatero.

Por la derecha la posición, que hasta ahora se atreven a expresar, no ha sido muy diferente en lo substancial. Lo nuclear no es que sea bueno, pero- este es el matiz diferenciador- es inevitable y necesario y cada vez lo será más.

En la sociedad, sin embargo, esa premisa de maldad intrínseca de lo nuclear, en la que han vivido las generaciones de la pegatina “¿Nuclear ¿ ¡No, gracias!” pegada en el corazón ha empezado a hacerse añicos. Muchos consideran a lo nuclear no solo inevitable y necesario sino bueno-esa es la enorme diferencia-limpio, progresista e inteligente. Y ese pensamiento empieza a calar en la sociedad. A derechas, mucho, y a izquierdas también un poco, sobre todo las hartas de esa intransigencia del ecologismo político- que ha suplantado en España de manera total al conservacionista- y que se comienza a percibir como remora catastrófista y reaccionaria. Por pocos aún, pero ya por algunos.

Y aquí estamos instalados en la hipocresía. Pueblos que piden el almacén nuclear y los partidos que expedientan a sus alcaldes. Dirigentes que no se atreven a un SI a lo nuclear mientras que sus militantes lo reclaman como seña identitaria. Y presuntos defensores del No que se llevan como gobierno a esos alcaldes a que vean la absoluta seguridad de las instalaciones esotros paises. En los pueblos que han pedido el almacén y otros que han estado a punto de hacerlo el debate está en la calle. Con una diferencia muy notable. Hasta ayer al No nuclear no se le oponía nada ni nadie. Ahora , y en muchas ocasiones, les superan hasta en pancarta, donde no han tenido rival nunca.

El debate en el átomo y en la emigración se lo han abierto las gentes. Pueden hacer lo de siempre: mirar para otro sitio-opción del Gobierno- o acoquinarse-estilo de la oposición. Pero más les valdría que por una vez, amen de convertir el asunto en el manido “la culpa la tienes tu”, dijeran en verdad lo que piensan y , aun más, ya de nota, lo que harán o harían.

P.D. En el asunto concreto de la petición del ATC en Yebra (Guadalajara) , contra el que se han pronunciado todas las fuerzas políticas a nivel de región (PSOEy PP) y diputación provincial (PP,PSOE e IU) mi posición personal, como vecino muy cercano de la zona, es que no ha sido un paso acertado tal petición. Creo que no sólo no habría inconveniente sino mucha aceptación, desde luego la mía, si una nueva central nuclear volviera abrir donde se cerró la de Zorita. Pero el “cementerio” es otra cosa –los residuos son el grave problema no resuelto del asunto nuclear- y si puede pasarse de ellos mejor. Aunque desde luego en algún lugar habrán de estar. Porque es lo que sucede con toda la energía, que algo si hay que aceptar como riesgo para que tengamos luz.
La posición del ecologismo político es de No al almacen en ningún sitio. ¿Donde llevamos los residuos?. Ah! Ellos es NO. Nada más. Se opondrán a Ascó o a cualquier lugar no sólo de España sino del mundo. Y por supuesto del espacio.

Nota: Resulta sorprendente que los peticionarios son pueblos con «experiencia nuclear» y sin ningún miedo a lo que se ve y parece.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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