El juicio continúa este jueves con la declaración de cinco forenses y cuatro profesores

Este jueves continúa el juicio del caso de Mari Luz Cortés, la niña que falleció en Huelva en 2008 supuestamente a manos de Santiago y Rosa del Valle, con la declaración de cinco médicos forenses –tres del Instituto de Medicina Legal de Granada y dos del de Sevilla–, así como la de tres profesores de la Universidad de Huelva y otro más de la Universidad de Alcalá de Henares, los cuales participaron en la investigación de la desaparición y muerte de la pequeña.

Así, en esta séptima sesión declararán los tres médicos forenses que llevaron a cabo el informe médico de Santiago del Valle cuando ingresó en la prisión de Albolote (Granada), así como los forenses que le hicieron este mismo estudio a Isabel García, mujer de Santiago, en el centro penitenciario de Sevilla II.

En la sesión de este miércoles, tres médicos forenses del Instituto de Medicina Legal de Huelva han afirmado que la menor murió por «asfixia mecánica por sumersión». En su declaración, uno de estos médicos forenses ha señalado que durante la autopsia encontraron un tipo dediatomeas –una especie de algas unicelulares microscópicas características del río Tinto y Odiel– en la médula ósea de la pequeña, cuya presencia en el interior del cuerpo demuestra que la niña «respiró el agua y mediante el movimiento respiratorio, estas algas pasaron a la médula», por lo que determinaron que cuando entró en contacto con el agua, Mari Luz estaba con vida.

Por su parte, uno de los funcionarios del Instituto Nacional de Toxicología ha incidido en que «no existe la posibilidad de que estas diatomeas entren en un órgano cerrado, como es la médula ósea, si no es por la respiración», por lo que la persona tiene que estar viva para que se dé esta situación. Otro funcionario ha determinado que «no han podido ver si había lesiones en los órganos».

Los médicos forenses han datado la fecha de la muerte en un periodo «igual o superior a cuatro semanas» desde que encontraron el cuerpo el 7 de marzo de 2008, ya que en caso contrario no se hubiera producido el fenómeno de la saponificación, que tiene lugar cuando la grasa se convierte en glicerina, lo cual no hubiera ocurrido si hubiera pasado menos tiempo de esas cuatro semanas.

Por su parte, los médicos forenses que analizaron a los presuntos autores de la muerte de Mari Luz Cortés, Santiago y Rosa del Valle, cuando declararon en Huelva el 27 de marzo, han declarado en la sexta sesión del juicio que no apreciaron «signos de transtorno mental» en Santiago, a pesar de que éste cobra una paga por una minusvalía psíquica, así como que es «un manipulador, que intenta controlarlo todo».

Durante su declaración, ambas forenses han insistido en que el presunto autor de la muerte de la pequeña no presentó «ninguna alteración física ni psíquica» que impidiera su declaración judicial, a lo que añadieron que después de declarar, tras estar sometido a una situación de estrés, no encontraron en Del Valle síntomas de «trastorno psicótico».

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