López de Uralde será juzgado mañana por su acción de protesta en la Cumbre del Clima de Copenhague

Juan López de Uralde, actual portavoz de la formación ecologista Equo y exresponsable de Greenpeace en España, y otros 10 activistas de Greenpeace detenidos en diciembre de 2009 durante un acto de protesta en la Cumbre del Clima de Copenhague, serán juzgados mañana, viernes, en la capital danesa.

López de Uralde y los demás activistas ecologistas están acusados de allanamiento de morada, falsificación de documentos y suplantación de funcionario público, delitos por los que podrían ser condenados a pena de cárcel.

Según Equo, �esta cumbre fue nefasta para el clima y el planeta y será recordada por su incapacidad para tomar medidas contra el cambio climático y por su contundencia contra las organizaciones que acudieron a Copenhague para denunciar que los dirigentes mundiales no están cumpliendo con su obligación�.

�Año y medio después del fracaso de este encuentro los impactos del cambio climático son cada vez más visibles y no se reducen sólo al Ártico o a los glaciares�, indica en un comunicado Equo, que menciona la hambruna en el Cuerno de África como ejemplo.

«LOS POLÍTICOS HABLAN. LOS LÍDERES ACTÚAN»

El proceso judicial contra los activistas que lograron entrar en la cena de gala de la Cumbre del Clima de Copenhague de 2009 llega así a su fin. Según Greenpeace, la sentencia podría conocerse este mismo viernes al finalizar la vista.

Los hechos por los que serán juzgados se produjeron el 17 de diciembre de 2009, cuando varios activistas consiguieron entrar en el palacio de Christiansborg, en la cena de gala a la que asistían más de un centenar de líderes mundiales. Una vez dentro, mostraron dos pancartas en las que se podía leer: «Los políticos hablan. Los líderes actúan».

Los acusados han reconocido los hechos y los han justificado por la urgencia de actuar frente al fracaso que se avecinaba en la cumbre climática de Copenhague. Ahora se exponen, además de a penas de cárcel, a multas cuya cuantía está aún por determinar.

López de Uralde y el resto de los activistas pasaron 20 días en la cárcel «por el mero hecho», según Greenpeace, «de reclamar pacíficamente a los líderes mundiales que estuvieran a la altura de las circunstancias».

La organización ecologista considera que «lo más estratégico no parece encarcelar al mensajero, entre otras cosas porque cada vez somos más y en las cárceles europeas no hay espacio para todos».

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