La Coordinadora contra Garoña organiza el 11 de septiembre una nueva marcha para pedir su cierre «definitivo»

La Coordinadora contra Garoña, que agrupa asociaciones ecologistas y colectivos sociales de Burgos, La Rioja y País Vasco, ha convocado una nueva edición de la ‘Marcha contra Garoña’, que se celebrará el próximo domingo 11 de septiembre a las 12.00 horas en la localidad burgalesa de Barcina del Barco y finalizará en la central nuclear de Santa María de Garoña, con el fin de reclamar su «cierre inmediato y definitivo».

Según han informado a Europa Press fuentes de este colectivo, la central nuclear de Garoña, que «debería haber cesado su actividad el pasado 3 de marzo según la promesa del Gobierno», mantendrá previsiblemente su actividad hasta el 5 de julio de 2013.

Por ello, representantes de este colectivo consideran que el PSOE «ha incumplido su promesa electoral de cerrar las centrales nucleares al finalizar su vida útil durante dos legislaturas (2004 y 2008)» y que además, ha cedido a las «presiones» de las» grandes eléctricas» al permitir el funcionamiento de la central nuclear «más vieja y deteriorada» del parque nuclear español hasta los 42 años.

Fuentes de la Coordinadora opinan que los dos años en los que previsiblemente funcionará Garoña son un «regalo» del Gobierno socialista a las grandes eléctricas para que aumenten sus ya «abultados beneficios», pero también «suponen un retraso en el necesario y apremiante cambio de modelo energético».

MODELO ENERGETICO «INSOSTENIBLE»

Asimismo, han denunciado que al contrario que el Gobierno alemán, que ha paralizado de manera «inmediata y definitiva» siete de sus 17 centrales nucleares después del accidente nuclear de Fukushima «apostando por un nuevo modelo energético más limpio, seguro e inagotable», el PSOE «no sólo no ha cerrado ninguna central nuclear sino que además ha alargado la vida estimada de la central nuclear española «más vieja y deteriorada».

Este colectivo acusa al Gobierno de mantener el actual modelo energético «insostenible» y que otorga «muchos beneficios» a las grandes eléctricas, pero que «entorpece» el desarrollo de las energías renovable.

Una de las consecuencia ha sido la subida de la electricidad casi un diez por ciento al inicio del 2011, algo que, según las mismas fuentes, «se podría haber evitado con la reforma del establecimiento de precios en la subasta eléctrica», donde «las empresas eléctricas obtienen beneficios caídos del cielo debido a las incongruencias regulatorias».

Además, han recordado que la sentencia de la Audiencia Nacional que avala la orden de cierre decretada por el Gobierno y desestima la «indemnización millonaria» que reclamaba Nuclenor otorga potestad al Gobierno para proceder al cierre de las centrales nucleares cuando expira su autorización de explotación.

Por todo ello, opinan que no hay ningún impedimento técnico, político, económico, social, ni medioambiental que impida el abandono de la energía nuclear, sólo los «abultados beneficios de las empresas que se benefician de su existencia».

En esta línea, Ecologistas en Acción ha presentado una propuesta de mix eléctrico para 2020 en la que demuestra que «es perfectamente posible prescindir de la energía nuclear en esta década», además, acompaña la propuesta con otras medidas como la reducción del consumo de un 26 por ciento, la aportación de las energías renovables en un 72 por ciento, la reducción de las emisiones de CO2 de un 73 por ciento y el abandono del carbón.

PROBLEMA DE GRIETAS EN GAROÑA

En el 1982 el Consejo Nacional de Seguridad (CSN) y Nuclenor, empresa propietaria de Garoña (50 por ciento Iberdrola y 50 por ciento Endesa), reconocieron la existencia de grietas en el reactor, un «grave problema que habían mantenido oculto» y que provoca fisuras y un «estado de degradación intergranular bajo presión» debido a las grandes presiones a las que están sometidas «partes fundamentales para su funcionamiento y seguridad».

Además Nuclenor ha aplazado dos exigencias del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) a la central de Garoña, como la renovación del cableado eléctrico y la mejora de la ventilación de emergencia en el edificio de contención, por lo que «en la actualidad esta central nuclear está operando sin cumplir con las condiciones exigidas por el organismo regulador de la industria nuclear», según fuentes de la Coordinadora contra Garoña.

La situación actual de Garoña, que sufre problemas de refrigeración, también afecta al río Ebro, ya que el agua devuelta a su cauce es diez grados más caliente de lo permitido por la Confederación Hidrográfica del Ebro.

Por todas estas razones, la Coordinadora contra Garoña exige al Gobierno que no espere a las pruebas de estrés y cierre de manera inmediata y definitiva la central nuclear de Santa María de Garoña.

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