La industria agroalimentaria seguirá enfrentándose en 2012 a una fuerte volatilidad de precios

Las empresas de la industria agroalimentaria se enfrentan a una fuerte volatilidad en los precios a nivel mundial, según pone de manifiesto un estudio de Coface, que pronostica que los precios de los productos agrícolas seguirán elevados en 2012, «pese a la desaceleración esperada de la economía mundial».

Según el informe, las dificultades del sector para financiar sus inversiones contribuirá además al aumento de las quiebras entre las empresas más vulnerables.

Coface detalló que el número de impagos ha ido aumentando desde enero de 2011, en paralelo al alza de los precios de las materias primas.

Además, apuntó que la fuerte volatilidad que sufre el mercado desde junio de 2010 se ha visto reforzada «por la creciente aversión al riesgo de los inversores y el consecuente exceso de liquidez».

Según la firma, al convertirse en una «clase de activos por derecho propio», los precios de los productos agrícolas se han disparado, con incrementos entre agosto de 2010 y agosto de 2011 que oscilan entre un 15% para la carne y los productos lácteos, un 26% para los cereales y un 50% para el azúcar.

FRENO EN LA SUBIDA DE PRECIOS.

«Debido a unas perspectivas de producción por encima de lo esperado, no debería continuar la tendencia registrada desde el pasado mes de agosto», agrega.

Además de la «fuerte especulación», el informe cita otros factores que han contribuido al aumento de los precios, como la creciente demanda, con el apoyo de la expansión de la clase media en las economías emergentes, la desestabilización de la producción por condiciones climáticas adversas o la venta de terrenos por parte de los Estados a poderes emergentes en detrimento de los cultivos locales.

En este contexto, los márgenes y la liquidez de las empresas «estarán bajo presión, en mayor o menor medida, dependiendo de su capacidad para trasladar los aumentos de precio a sus clientes mayoristas y distribuidores», según el estudio.

Además, apunta que las pymes «parecen estar menos preparadas para controlar la volatilidad de los costes que los grandes grupos internacionales, que se pueden beneficiar de contratos de cobertura y que son altamente flexibles en términos de mejora de la productividad».

«La presencia de grandes empresas en mercados en crecimiento les permite garantizar el suministro de materias primas al mejor precio», indica Coface, que agrega que este tipo de empresas se enfrenta a la tensión de las negociaciones de precios con los distribuidores.

En cualquier caso, también señala que «en vista de los cómodos márgenes alcanzados por las empresas agroalimentarias, es probable que cualquier impacto sea marginal» y subraya que la desaceleración del consumo en las economías desarrolladas se ve compensada por el dinamismo de los mercados emergentes.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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