Por el momento, la vida vegetal existe en alrededor del 0,3% de la Antártida

La Antártida se está volviendo verde

Los investigadores que estudian el musgo de la zona han encontrado un fuerte aumento en la actividad biológica en los últimos 50 años

Es un serio aviso. La vida vegetal en la Antártida crece debido al cambio climático.

El 99% de la Antártida está cubierta por hielo permanente y solo se tiene constancia de la existencia de dos especies de plantas con flores en uno de los extremos de este gran continente, en la Península Antártica.

Esta zona relativamente próxima a Sudamérica (a unos 1.100 kilómetros de distancia de Tierra del Fuego) ha sido el campo de trabajo de un grupo de investigadores de la Universidad de Exeter, la Universidad de Cambridge y el British Antarctic Survey (Reino Unido) interesados en analizar el impacto del cambio climático en la vida vegetal antártica.

Los resultados de esta investigación han sido publicados en la revista Current Biology con un titular que deja lugar a pocas dudas: ‘Generalizada respuesta biológica ante el rápido calentamiento en la Península Antártica’.

”El aumento de temperatura durante aproximadamente el último medio siglo en la Península Antártica ha tenido un efecto dramático en las matas o porciones de terreno cubiertas por musgo que crecen en la región”, ha indicado el profesor Matt Amesbury, según una nota distribuida por el servicio de noticias de la Universidad de Exeter.

”Si el aumento de la temperatura continúa como hasta ahora, y teniendo en cuenta el crecimiento de las zonas libres de hielo por la desaparición de los glaciares, no hay duda de que la Península Antártica será un lugar mucho más verde en el futuro”.

No es un suceso nuevo.

El cambio climático en la Península Antártica está bien documentado: calentamiento, aumento de las precipitaciones, incremento de la fuerza del viento…

A pesar de que los registros meteorológicos comenzaron en su mayoría en la década de 1950, los registros biológicos conservados en núcleos de bancos de musgo nos pueden proporcionar un contexto a más largo plazo sobre el cambio climático.

Analizando los datos de los últimos 150 años se ha descubierto una evidencia clara, unos «puntos de cambio», que coinciden con el aumento de la actividad biológica en el último medio siglo.

«La sensibilidad del crecimiento del musgo a los aumentos de la temperatura sugiere que los ecosistemas se alterarán rápidamente a causa del calentamiento, llevando a cambios importantes en la biología y el paisaje de esta región icónica», vaticina Dan Charman, coautor del trabajo.

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