Arrecifes resistentes dan esperanza a la Gran Barrera de Coral

Cambio Climático: Todavía estamos a tiempo de salvar el Planeta Tierra

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Una tortuga en la Gran Barrera de coral de Australia. PD

A pesar del extenso daño al coral en eventos recientes, todavía hay 100 arrecifes en la Gran Barrera de Coral, Australia, que son adecuados para promover la recuperación regional del ecosistema.

Es la conclusión de una investigación publicada este 28 de noviembre de 2017 en la revista de acceso abierto ‘PLOS Biology’ por el doctor Karlo Hock, el profesor Peter Mumby y colegas de la Universidad de Queensland, Australia; CSIRO, el Instituto Australiano de Ciencias Marinas y la Universidad de Sheffield, en Reino Unido.

Los hallazgos de esta investigación sugieren que estos arrecifes no sólo parecen estar menos expuestos a los efectos dañinos del blanqueamiento y la depredación de las estrellas de mar, sino que también están bien conectados a otros arrecifes aguas abajo por las corrientes oceánicas y, por lo tanto, poseen el potencial de proporcionar larvas de coral para apoyar la recuperación de otros arrecifes.

La emblemática Gran Barrera de Coral de Australia, un gran ecosistema coralino que consta de más de 3.800 arrecifes individuales, ha sufrido recientemente diversas alteraciones, incluidos casos sin precedentes de blanqueamiento de corales en los últimos dos años, así como brotes continuos y generalizados de corales comidos por estrellas de mar corona de espinas.

Esto una vez más ha llamado la atención del público sobre el estado actual de los arrecifes de coral en todo el mundo y los desafíos a los que se deben enfrentar para preservarlos.

El nuevo estudio identificó 100 arrecifes que cumplen tres criterios altamente deseables para promover la recuperación de corales.

En primer lugar, los arrecifes deben estar en áreas frescas y rara vez sufren daños por el blanqueamiento de los corales; esto significa que los corales son relativamente saludables en estos arrecifes y capaces de suministrar larvas (huevos fertilizados) a otros arrecifes.

En segundo lugar, debido a que las larvas viajan en corrientes oceánicas, los arrecifes deberían ubicarse en áreas que suministren larvas a tantos arrecifes como sea posible. En tercer lugar, aunque estos arrecifes deberían suministrar larvas de coral, no deberían extender las larvas de la estrella de mar corona de espinas.

EL SISTEMA CARDIOVASCULAR DE LA GRAN BARRERA DE CORAL

«Encontrar estos 100 arrecifes es un poco como revelar el sistema cardiovascular de la Gran Barrera de Coral», afirma el autor de esta investigación Peter Mumby.

«Aunque los 100 arrecifes solo constituyen el 3 por ciento de toda la GBR, tienen el potencial de suministrar larvas a casi la mitad (45 por ciento) de todo el ecosistema en un solo año».

«La presencia de estos arrecifes bien conectados en la Gran Barrera de Coral significa que todo el sistema de arrecifes de coral posee un nivel de resistencia que puede ayudarlo a recuperarse de las perturbaciones –subraya el autor principal del artículo, Karlo Hock– ya que la recuperación de las ubicaciones dañadas se apoya en la afluencia de larvas de coral de los arrecifes no expuestos».

«Desafortunadamente, estos hallazgos de ninguna manera sugieren que los corales de la Gran Barrera de Coral son seguros y están en perfecto estado, y que no hay motivos de preocupación«, advierte Hock.

«De hecho, el hecho de que el estudio solo identificó alrededor de un centenar de estos arrecifes a lo largo de los 2.300 kilómetros de longitud de la Gran Barrera de Coral hace hincapié en la necesidad de una protección local efectiva de lugares críticos y la reducción de las emisiones de carbono para apoyar este ecosistema majestuoso».

La investigación también indica que centrar los esfuerzos en estos arrecifes bien conectados y monitorizar su salud puede ser un paso en la dirección correcta, pero el ecosistema sigue siendo vulnerable a los impactos de múltiples factores estresantes.

«Aunque se necesita más investigación para determinar en qué medida la Gran Barrera de Coral se beneficiará de la reposición de estos 100 arrecifes, dada la magnitud de las recientes perturbaciones, es probable que la importancia de apoyar dichos mecanismos de recuperación natural aumente en el futuro a medida que el cambio climático provoque varias perturbaciones más intensas e impredecibles», agrega el profesor Mumby.

«Es posible salvar la Gran Barrera de Coral, pero es necesario mitigar seriamente el cambio climático y hacer inversiones continuas en la protección local. Hablamos con las agencias de gestión con frecuencia y nuestros resultados pueden informar sobre dónde se deben enfocar las acciones sobre el terreno».

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