Contaminación

Descubren una nueva y peligrosa consecuencia del desastre nuclear de Chernóbil

"Esta situación también debería actuar como advertencia y recordatorio de cuánto puede durar el legado de los accidentes nucleares", asevera Irina Labunska, coautora del estudio

Descubren una nueva y peligrosa consecuencia del desastre nuclear de Chernóbil
Sintiendo la radioactividad nuclear en Chernobil. EP

La ciudad de Chernóbil fue evacuada el 26 de abril de 1986, un día después del accidente nuclear sucedido en la central nuclear Vladímir Ilich Lenin (a 3 km de la ciudad de Prípiat, actual Ucrania), considerado como el más grave en la Escala Internacional de Accidentes Nucleares (accidente mayor, nivel 7), provocando uno de los mayores desastres medioambientales de la historia.

Dicha central está situada a 14,5 kilómetros al noroeste de la ciudad de Chernóbil. La central nuclear se encuentra en la región de Chernóbil, pero la ciudad y la central no estaban directamente relacionadas.

Las casas aún habitadas no son muy diferentes de las desocupadas, y sus escasos habitantes usan símbolos para avisar que «el dueño de esta casa vive aquí». Asimismo, los vigilantes y el personal administrativo de la zona de exclusión están hospedados en el extremo de la ciudad más distante a la central. Antes del accidente, vivían 14 000 personas en la ciudad.

En Ucrania, la leche de vaca tiene niveles de radiación que sobrepasan peligrosamente el límite se seguridad oficial del país, según una nueva investigación de la Universidad de Exeter (Reino Unido) y el Instituto Ucraniano de Radiología Agrícola.

Los expertos tomaron muestras de ejemplares bovinos de 14 granjas privadas y hogares en la región de Rivne, a unos 200 kilómetros del lugar donde se produjo la explosión de la central nuclear de Chernóbil.

En seis explotaciones se encontraron niveles de cesio radiactivo de 500 bequerelios por litro (Bq/l), una cifra cinco veces mayor que el límite permitido en adultos (100 Bq/l). Mientras tanto, en otros ocho lugares fue 12 veces más alto que el nivel permitido en niños (40 Bq/l).

De acuerdo con Irina Labunska, coautora del estudio, aunque la contaminación del suelo en las áreas estudiadas no es «extremadamente alta», este elemento continúa acumulándose en la leche y en otros alimentos producidos localmente, y cuyos principales consumidores son los niños. «Más de 30 años después del desastre de Chernóbil, las personas todavía están expuestas rutinariamente al cesio radiactivo», subraya.

Los investigadores aseguran que podrían tomarse medidas sencillas al respecto a un costo menor de 10 euros (11 dólares) por persona al año. El uso en vacas de un aglutinante de cesio llamado Ferrocyn, la fertilización mineral de los campos de patatas y la alimentación de cerdos con forraje no contaminado podrían favorecer a las 8.336 habitantes de los seis pueblos estudiados.

El costo disminuirá cada año a medida que se rebajen los niveles de radiación, pero si no se toman medidas, los expertos advierten de que la contaminación de la leche seguirá excediendo los 100 Bq/l al menos hasta el 2040. «Esta situación también debería actuar como advertencia y recordatorio de cuánto puede durar el legado de los accidentes nucleares», asevera Labunska.

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