Los ‘cubos de basura del mar’ también comen pájaros de tierra adentro

Los 'cubos de basura del mar' también comen pájaros de tierra adentro
Poema del Mar

Los tiburones tigre tienen la reputación de ser los «cubos de basura del mar»: comen casi cualquier cosa, desde delfines y tortugas marinas hasta neumáticos de goma.

Pero antes de que estos depredadores principales alcancen su tamaño adulto de 15 pies (4,57 metros), los tiburones tigre jóvenes tienen una dieta aún más inusual.

Científicos acaban de anunciar en un nuevo artículo en ‘Ecology’ que los tiburones tigre comen aves; y no aves marinas como gaviotas o pelícanos, sino conocidas aves de traspatio como gorriones, pájaros carpinteros y palomas.

«Los tiburones tigre ven una comida fácil y la cogen, pero me sorprendió saber que los tiburones comían pájaros cantores. Supuse que serían aves marinas», dice el profesor Kevin Feldheim, investigador del ‘Field Museum’ de Chicago, Estados Unidos, y coautor del estudio que dirigió el análisis de ADN que les indicó a los investigadores qué tipo de aves comían los tiburones. «Fue uno de los proyectos más geniales en los que he estado asociado con el uso del ADN para contar una historia», agrega.

El autor principal del artículo, Marcus Drymon, de la Universidad Estatal de Mississippi (Estados Unidos), y su equipo investigaron las dietas de los tiburones tigre juveniles arropando a los tiburones de tres pies de largo (0,91 metros) en un bote, bombeando los estómagos de los tiburones y analizando una muestra de su contenido estomacal. Los tiburones fueron liberados ilesos. Drymon y el equipo se sorprendieron al ver que de los 105 tiburones que estudiaron, 41 tenían restos de aves en sus estómagos.

Pero como las aves fueron parcialmente digeridas, fue difícil para los científicos decir exactamente qué tipo de aves eran. Para averiguarlo, enviaron los restos de aves al Laboratorio Pritzker de Sistemática Molecular y Evolución para el análisis de ADN. Los científicos tomaron pequeñas piezas de los restos de aves y usaron químicos para descomponerlos en sus componentes moleculares básicos.

COMEN PAJAROS TERRESTRES, MAS QUE AVES MARINAS

Desde allí, pudieron examinar las secuencias de ADN presentes en los tejidos de las aves y compararlas con las bases de datos de ADN de aves para ver a qué especies pertenecían. «Ninguno de ellos eran gaviotas, pelícanos, cormoranes o ningún tipo de ave marina –describe Drymon–. Todos eran pájaros terrestres», los tipos que podrían vivir en nuestro patio trasero.

No es la primera vez que se sabe que los tiburones tigre comen aves. «Hay un sitio cerca de Hawái, en Estados Unidos, donde los albatros aprenden a volar y los tiburones tigre adultos los eliminan», explica Feldheim. Pero esta es la primera vez que los científicos tienen evidencia de que los tiburones tigre comen pájaros cantores que viven principalmente en la tierra, según los autores. Esto se debe a que estos tiburones estuvieron en el Golfo de México, durante la temporada de migración.

«En todos los casos, el momento en que el tiburón tigre se comió al ave coincidió con el avistamiento máximo de esa especie de ave frente a nuestra costa», subraya Drymon. «Los tiburones tigres hurgan en los pájaros cantores que tienen problemas para volar sobre el océano. Durante la migración, ya están agotados, y luego se cansan o caen al océano durante una tormenta», agrega Feldheim, señalando que las aves terrestres pueden ser presas más atractivas que las aves marinas porque las aves marinas pueden manejarse mejor dentro y alrededor del agua que las aves cantoras.

El estudio proporciona a los científicos una mejor comprensión de los tiburones tigre, lo que en última instancia podría ayudarnos a protegerlos. «Todos los tiburones están en problemas –dice Feldheim–. No sabemos hasta qué punto la pesca industrializada ha cobrado un peaje, pero la gran mayoría de las principales poblaciones de depredadores ha disminuido en los últimos años».

Sin embargo, más allá de las implicaciones para la conservación, Feldheim sostiene que el estudio muestra la importancia de tener bases de datos de ADN disponibles para los científicos. «Nos muestra cuánto más podemos aprender sobre los tiburones en general y qué puede decirnos el ADN que la observación no puede», concluye.

Autor

Roberto Marbán Bermejo

Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y actualmente cursa el grado de Ciencias Políticas por la UNED, fichó en 2010 por Periodista Digital.

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