Mentiras oficiales en el Senado

Bulos y tormentas: la AEMET informó 3 veces a Emergencias de que la DANA iba hacia Cuenca

La Agencia Estatal de Meteorología queda en entredicho tras admitir que comunicó a Emergencias el desplazamiento de la DANA hacia Cuenca pese a negarlo en el Senado

Dana Valencia
Efectos de la dana en Valencia

El otoño pasado, mientras las lluvias torrenciales azotaban la Comunidad Valenciana, el cielo político y científico se cubría de nubarrones.

La atmósfera es caprichosa y, a veces, los humanos nos empeñamos en enredarla aún más con malentendidos y medias verdades. Eso sí, la próxima vez que escuches hablar de una DANA acercándose a tu provincia, mantén el paraguas cerca… y una pizca de escepticismo en el bolsillo.

La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), referencia nacional en predicción y análisis meteorológico, protagonizaba una polémica digna de guion televisivo: tras negar en el Senado haber informado sobre el desplazamiento de la DANA hacia Cuenca, se ha visto obligada a admitir que sí lo hizo, y hasta en tres ocasiones, a los servicios de Emergencias valencianos.

Este giro argumental ha dejado en entredicho la credibilidad de la agencia, en un momento en que la confianza en las instituciones científicas es más vital que nunca. El episodio ha levantado ampollas en la esfera política y social: ¿puede la ciudadanía fiarse de los avisos y predicciones de los organismos oficiales?

El minuto a minuto de la DANA: lo que se dijo y lo que se negó

Retrocedamos al 29 de octubre, día clave en la cronología del escándalo. A media mañana, el presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, comparecía ante los medios para informar que la AEMET había alertado dos veces —a las 09:43 y 11:26— de que la DANA se dirigía hacia la Serranía de Cuenca. Esta información, transmitida a Emergencias, se convirtió en la base de las decisiones del gobierno autonómico durante una de las peores emergencias meteorológicas del año.

Sin embargo, cuando el senador de Compromís, Enric Morera, preguntó meses después a la AEMET si podía confirmar que se emitió “algún comunicado oficial el día 29 de octubre en el que se indicara, en relación con la DANA, que ‘se desplaza hacia la Serranía de Cuenca’”, la respuesta fue rotunda: “No se emitió ningún comunicado oficial a través de los canales de difusión habituales indicando que el temporal se desplazaría hacia la Serranía de Cuenca”.

Seis meses más tarde, la realidad meteorológica chocó con la política: la propia agencia reconocía que, efectivamente, hasta en tres ocasiones sus técnicos informaron a los servicios de Emergencias valencianos de que la tormenta se dirigía hacia Cuenca. ¿Error, malentendido o simple ocultación? El debate está servido, y la credibilidad de la AEMET, según algunos observadores, ha quedado “a la altura del betún”.

Los errores en la comunicación de riesgos meteorológicos tienen consecuencias graves. En situaciones de emergencia, la claridad y la transparencia son fundamentales. El portavoz adjunto del Grupo Popular en Les Corts, Salvador Aguilella, ha puesto el dedo en la llaga: “Han tenido que pasar diez meses para que, por fin, un organismo estatal reconozca los errores cometidos aquel día y admitir que no sabían lo que iba a suceder y, por tanto, no dieron avisos claros”.

La gestión de la DANA se ha convertido en un caso de estudio sobre cómo los fallos en la cadena informativa pueden amplificar el impacto de los desastres naturales. No es solo una cuestión de datos meteorológicos: es también un asunto de confianza social y responsabilidad institucional.

¿Qué es una DANA y por qué es tan difícil predecirla?

Las DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) son auténticos “jokers” atmosféricos. Se forman cuando una bolsa de aire frío en altura queda aislada del flujo general, generando condiciones propicias para lluvias intensas y localizadas. La dificultad de predecir su trayectoria reside en su naturaleza errática y en la complejidad de los factores que influyen en su movimiento.

Las DANA reciben el apodo popular de “gotas frías”, aunque los expertos insisten en que el término técnico es más preciso y menos alarmista.

Una DANA puede descargar en horas la misma cantidad de agua que cae en un mes, desbordando cauces y saturando suelos. La precisión de los modelos meteorológicos ha mejorado mucho, pero sigue habiendo márgenes de error, sobre todo en fenómenos tan volátiles. Pese a que los radares y satélites actuales permiten detectar en tiempo real la evolución de las tormentas, pero la interpretación de los datos sigue dependiendo de la pericia y experiencia de los meteorólogos.

En meteorología, existen hasta 14 tipos de nubes distintas, y algunas pueden indicar la llegada de una DANA horas antes de que la lluvia caiga.

El récord de precipitación en 24 horas en España se registró en Xàbia (Alicante) en 1957, con casi 900 litros por metro cuadrado, durante un episodio similar al de una DANA.

Las predicciones meteorológicas para más de 5 días tienen una fiabilidad solo ligeramente superior a lanzar una moneda al aire. Las DANAs, en particular, pueden cambiar de rumbo en cuestión de minutos. Por esta razón, los meteorólogos tienen un “índice de confianza” interno para cada predicción, pero rara vez lo hacen público para no sembrar dudas.

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