Se trata de la caguama, también conocida como tortuga boba y cuyo nombre científico es Caretta caretta

La tortuga que tarda 45 años para llegar a la edad reproductiva

La tortuga que tarda 45 años para llegar a la edad reproductiva
La tortuga. PD

Cuánto más tarde un animal en alcanzar la madurez, más vulnerable será a factores de mortalidad generados por la acción humana

Las tortugas caguama tardan casi medio siglo en alcanzar la madurez reproductiva.

Una tortuga hembra de esta especie, también conocida como tortuga boba y cuyo nombre científico es Caretta caretta, no comenzará a poner huevos sino hasta después de 45 años de vida.

El estudio, publicado en la revista Functional Ecology, se basa en la evaluación de décadas de registros y tiene importantes implicaciones para los esfuerzos de conservación.
La investigación revela, por ejemplo, cuánto tiempo transcurre entre el nacimiento de las tortugas en playas protegidas y su retorno al mismo sitio para reproducirse.

La tardanza en alcanzar la madurez significa que las poblaciones tienen menos resiliencia o capacidad de respuesta a cambios en el ambiente de lo que se pensaba.

«Cuánto más tarde un animal en alcanzar la madurez, más vulnerable será a factores de mortalidad generados por la acción humana», dijo a la BBC Graeme Hays, experto en tortugas marinas de la Universidad de Swansea, en Gales, en el Reino Unido, y uno de los autores del estudio.

Esto se debe, según Hays, a que hay una probabilidad mucho más alta de que un animal muera, por ejemplo, al verse atrapado en una red de pesca, antes de poder «generar su reemplazo» a través de la reproducción.

Difíciles de seguir

Las tortugas caguama pueden pesar más de cien kilos y medir hasta un metro. Tienen sitios de anidación en varios continentes, por ejemplo, en las costas de Estados Unidos, México, Cuba, Panamá, Brasil y Colombia.

Durante mucho tiempo se ha sabido que vuelven al mismo sitio donde nacieron, o a un sitio cercano, a reproducirse, pero no se conoce cuál es su longevidad.

«Nadie sabe realmente cuánto tiempo viven, ya que no ha sido posible identificar a un individuo y seguirlo hasta el final de su vida». dijo a BBC Mundo Hays.

«Pero si consideramos sus parientes terrestres, por ejemplo, las tortugas en Galápagos, podrían vivir 100 años o más si no mueren antes en una red de pesca».

El científico explicó que generalmente las tortugas caguama no se reproducen cada año, sino que hay intervalos de unos tres años «porque hacen largas migraciones entre sitios de reproducción y de alimentación para juntar reservas energéticas».

Es sumamente difícil acompañar el ciclo vital de una tortuga marina, ya que recorren miles de kilómetros en el océano y pasan gran parte de su tiempo bajo el agua.

«Por ello, las estimaciones de edad de madurez iban desde 10 años a 35 años. Era imposible hasta ahora lograr algún consenso», explicó Hays.

Mediciones

Para estimar el ritmo de crecimiento de tortugas recién nacidas, los científicos examinaron mediciones en playas protegidas en Florida y las compararon con datos sobre las mismas tortugas cuando habían llegado a las islas Azores en el Atlántico Norte.

Esta travesía, que logran desplazándose miles de kilómetros impulsadas por las corrientes, les lleva aproximadamente 450 días. Los investigadores determinaron cuánto habían crecido las tortugas en ese período.

En segundo lugar, Hays utilizó cientos de mediciones registradas por científicos que habían capturado, identificado y luego recapturado tortugas individuales. Con estos datos, los investigadores cuantificaron la tasa de crecimiento de los animales y pudieron establecer la edad de las tortugas madre en sitios de animación.

Chips subcutáneos

Los científicos cuentan ahora con la tecnología para seguir a un individuo, aunque sólo cuando alcanza la adustez.

«Puede usarse lo que se conoce como etiquetas Pit, passive integrated transponder tags, chips diminutos que se inyectan bajo la piel. Son los mismos que se usan en los gatos o perros, cuando tienen pasaportes. Se los lleva al veterinario para que les coloque un chip del tamaño de un grano de arroz que luego puede escanearse e identifica al animal para siempre», explicó Hays a BBC Mundo.

Esto significa que algún día, dentro de tal vez 50 años, los científicos habrán logrado acompañar a una tortuga hembra desde su madurez hasta el final de su vida.
Por ahora, el estudio tiene un claro mensaje sobre la importancia de perseverar en los esfuerzos de conservación.

Bryan Wallace, asesor del Programa de Tortugas Marinas, Sea Turtle Flagship Program, de la ONG Conservación Internacional, dijo a la BBC que el largo período necesario para alcanzar la madurez «deja en evidencia que las tortugas marinas necesitan mucho tiempo para que sus poblaciones se recuperen de impactos causados por la acción humana».

Para Graeme Hays, el estudio indica que «los proyectos de protección de playas de anidación deben persistir aunque no vean resultados tangibles durante mucho tiempo, hasta que las hembras vuelvan a la costa a reproducirse. Estos esfuerzos deben continuarse durante décadas».

 

 

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