TRANSMITIDA ENTRE GENERACIONES

Los babuínos comparten con los humanos la habilidad del ‘Know-How’

La llamada 'cultura acumulada' ha dado a la humanidadel lenguaje y la tecnología

Los babuínos comparten con los humanos la habilidad del 'Know-How'
Babuino. Youtube.

La capacidad de acopiar conocimiento a través de generaciones, la llamada cultura acumulada, ha dado a la humanidad el lenguaje y la tecnología.

Una investigación ha descubierto que, además de los humanos, los babuínos también son capaces de desarrollar esta cualidades. Sus conclusiones se publican en ‘Proceedings of the Royal Society B’.

La humanidad es capaz de grandes logros, como el envío de sondas al espacio y la erradicación de enfermedades. Se han hecho posible estos logros porque los seres humanos aprenden de sus mayores y enriquecen este conocimiento de generación en generación. Antes se pensaba que este aspecto acumulativo de la cultura – en el que los pequeños cambios se acumulan, se transmiten, utilizan y enriquecen por otros – se limitana a los seres humanos, pero ahora se ha observado en otro primate, el babuino.

Si bien está claro que tanto los monos como los chimpancés aprenden muchas cosas de sus compañeros, cada individuo parece comenzar a aprender desde cero. En contraste, los seres humanos utilizan técnicas que evolucionan y mejoran de una generación a la siguiente, y también difieren de una población a otra. Por tanto, el origen de la cultura acumulada en los seres humanos ha sido un misterio para los científicos, que están tratando de identificar las condiciones necesarias para esta acumulación cultural.

Nicolas Claidière y Joël Fagot, del Laboratoire de Psicología Cognitiva, estudiaron al respecto en el Centro de Primatología CNRS en Rousset, el sureste de Francia. Los babuinos viven en grupos allí y tienen libre acceso a un área con pantallas táctiles donde pueden jugar un «juego de memoria», diseñado específicamente para el estudio.

La pantalla muestra brevemente una cuadrícula de 16 cuadrados, de los cuales cuatro son de color rojo y el resto blanco. Esta imagen se sustituye entonces por una rejilla similar, pero compuesta de sólo cuadrados blancos, y los babuinos deben tocar los cuatro cuadrados que antes eran de color rojo. La primera fase del experimento se inició con un período de la tarea de aprendizaje en el que se asignó al azar la posición de los cuatro cuadrados rojos. La segunda fase comprendía una especie de forma visual de ‘susurros chinos’ en el que la información se transmite de un individuo a otro. En esta segunda fase, se utilizó la respuesta de un babuino (los cuadrados tocados en la pantalla) para generar el siguiente patrón de rejilla que la siguiente babuino tenía que memorizar y reproducir, y así sucesivamente para 12 «generaciones».

Los investigadores, en colaboración con Simon Kirby y Kenny Smith de la Universidad de Edimburgo, señalaron que los babuinos tuvieron un mejor desempeño en la fase que involucra una cadena de transmisión (en comparación con las pruebas al azar, que continuaron durante todo el período del experimento): el porcentaje de éxito -memorizar correctamente al menos 3 de los 4 cuadrados– aumentó del 80% a más del 95%. Debido a los errores de los babuinos, los patrones evolucionaron entre el comienzo y el final de cada cadena.

JUGARON AL TETRIS

Sin embargo, para sorpresa de los investigadores, los patrones generados por ordenador al azar fueron reemplazados gradualmente por «Tetrominos» (formas parecidas al Tetris compuestas por cuatro cuadrados adyacentes), a pesar de que estas formas representan sólo el 6,2% de las configuraciones posibles. Un resultado aún más sorprendente fue que el rendimiento de los babuinos en estas formas raras era pobre durante las pruebas al azar, pero aumentó a lo largo de la cadena de transmisión, durante el cual los Tetrominos se acumulan. Por otra parte, cuando el experimento se repitió varias veces, los patrones de partida no conducen al mismo conjunto de Tetrominos.

Este estudio muestra que, al igual que los humanos, los babuinos tienen la capacidad de transmitir y acumular los cambios en «generaciones culturales» y que estos cambios incrementales, que pueden diferir en función de la cadena, se hacen estructurados y más eficientes.

Los investigadores han asegurado que todas las condiciones necesarias estuvieron presentes para observar un tipo de evolución cultural acumulativa en los primates no humanos, con sus tres propiedades características (aumento progresivo en el rendimiento, la aparición de estructuras sistemáticas, y especificidad de linaje).

Estos resultados muestran que la cultura acumulada no requiere capacidades específicamente humanas, como el lenguaje. Así que ¿por qué no hay ejemplos de este tipo de evolución cultural identificados claramente en la naturaleza? Tal vez debido a que la dimensión utilitaria de la cultura de los primates no humanos (por ejemplo, el desarrollo de herramientas) obstaculiza tal evolución.

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