Paul Rosolie se vistió con un traje de carbono empapado en sangre

El vídeo de la anaconda que casi se traga a un ‘voluntario’: «¡Vi su boca abierta antes de que todo se volviera negro!»

La grabación del programa 'Eaten alive', de Discovery, pudo acabar de manera trágica

El naturalista e investigador Paul Rosolie casi no lo cuenta durante la reciente grabación del programa ‘Eaten alive’, de Discovery.

Se trataba de grabar, ‘desde dentro’, cómo le engullía una anaconda de 8 metros de largo y cerca de 200 kilogramos de peso, en Perú

Se había cubierto para la ocasión con un traje de fibra de carbono especialmente diseñado para protegerlo de los apretones mortales de la serpiente, y de paso los ácidos digestivos que genera su estómago.

Llevaba una especie de tanque de oxígeno, -que le permitió tener aire durante tres horas-, cámaras de filmación y dispositivos de comunicación.

ESTRANGULADO

El ‘uniforme’ lo untó con sangre de cerdo para atraerlo, aunque el reptil, al final, optó por morderle una mano mientras intentaba estrangularlo:

«Es muy pesada, estoy tratando de moverme pero no puedo, me ha envuelto totalmente. Mis manos están bien. Ella me agarra. Estoy tratando de levantarme pero no puedo. Sabe que no puedo hacer nada más, estoy tratando de liberarme. Siento cada músculo de su cuerpo mientras respira. Estoy tratando de mover los brazos y las piernas… Es increíblemente pesada y saca provecho de eso. Tengo problemas para respirar y puedo morirme…»

También contó con una especie de tanque de oxígeno, que le permitió tener aire durante tres horas, cámaras de filmación y dispositivos de comunicación. Al final tuvieron que rescatarlo ‘in extremis’ sus colaboradores.

La semana pasada, Rosolie le había dicho a la revista ‘Entertainment Weeky:

«Me clavó en la cara, y lo último que vi fue su boca abierta antes de que todo se volviera negro. Me envolvió y sentí que el traje se agrietaba y mis brazos quedaban fuera de su órbita. Fue absolutamente aterrador».

Rosolie ha enfrentado críticas por parte de activistas de derechos de los animales sobre el bienestar de la serpiente, aunque él insistió en que el ofidio está «vivo y bien», según publica el periódico ‘The Independent’.

Sin embargo, no dudan en tildarlo de «Hitler de los animales» y han llegado a desearle que se contagie de ébola.

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