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Domesticación: Así de difícil es montar a un animal salvaje….

Lo del cerdo se las trae

Así de difícil es montar a un animal salvaje….no intentes esto en casa.

Si te dejas llevar por la pasión y quieres encaramarte a algo, que sea un burro o un caballo doméstico.

Una de las renovaciones culturales más significativas de nuestros anales sucedió hace más de 10.000 años, cuando una sociedad característica de cazadores y recolectores evolucionó hacia nuevas comunidades humanas, las cuales decidieron comenzar a producir su propio alimento.

Para ello, esta sociedad emergente se encargó, por primera vez, de efectuar una domesticación de especies, tanto animales como vegetales.

La domesticación fue una circunstancia que surgió de manera espontánea en diversos núcleos poblacionales, y que posteriormente fue impuesta como nueva forma de vida por unos inéditos agricultores y ganaderos; un descubrimiento que, además, supuso una serie de importantes consecuencias en el modo de vida de las poblaciones humanas.

LA DOMESTICACIÓN

Los animales domésticos pertenecen a especies, o poblaciones de especies, que no existen como formas silvestres, sino que son mantenidas por los seres humanos para su explotación, y cuyo ciclo vital se desarrolla por completo en cautividad. Por lo tanto, son animales que no pueden sobrevivir en libertad manteniendo sus características fenotípicas.

En otro sentido, también se considera la existencia de animales semidomésticos o amansados, que son aquellos explotados por la especie humana y que pueden igualmente mantenerse cautivos, pero que no cumplen algunas de las condiciones anteriores. Algunas aves de cetrería, por ejemplo, pertenecerían a este grupo de animales, al igual que las avestruces que hoy en día se mantienen en granjas para diversos fines, o los elefantes asiáticos, cuyas crías son capturadas, amansadas y domesticadas para su posterior explotación. De hecho, es probable que estos casos puedan interpretarse como etapas tempranas del proceso de domesticación.

El origen de la domesticación animal
La domesticación animal se encuentra asociada a un incremento de tamaño de la población humana, y parece ser que surgió de manera independiente en distintas regiones (origen múltiple). También, es probable que estuviera vinculada a una época de una marcada estacionalidad climática, una época que causó cierta inestabilidad en el medio (representada por veranos secos y calurosos e inviernos fríos) y que obligó a la población a buscar nuevos modos, mucho más eficientes, de explotar los recursos.

Así, durante estos períodos climáticos desfavorables y, sobre todo, en áreas de escasa productividad (zonas de condiciones extremas), resultó más rentable estabular, cuidar y criar animales que salir a cazarlos directamente, acción que además suponía un enorme desgaste físico.

¿Por qué se decidió domesticar a unos animales y no a otros?
De manera previa a la domesticación, las diferentes hipótesis nos hablan acerca de la posibilidad de que surgieran ciertos candidatos que cumplieran con una serie de requisitos y que ayudaran a conseguir diferentes objetivos. Por ello, parece ser que en primer lugar se escogieron aquellos animales que, además de ser utilizados como fuente de alimento, pudieran servir también como fuerza mecánica para lograr un mayor rendimiento en la obtención de alimento vegetal; es decir, animales que se emplearan como eficaces herramientas en la agricultura. Así, los primeros candidatos estuvieron representados por mamíferos terrestres con un peso superior a los 45 kilos.

Un segundo requisito que tenían que cumplir los candidatos es que debían ser animales herbívoros u omnívoros, animales que una vez domesticados pudieran ser alimentados con suma facilidad mediante un sustento vegetal (o de otro tipo en el caso de los animales omnívoros), un tipo de alimento fácil de conseguir o producir por el ser humano (a diferencia de los alimentos de origen animal, históricamente más complicados de adquirir y con los que se debería de haber alimentado a animales carnívoros).

Características físicas y etológicas de los animales domésticos
Como acabamos de ver, la domesticación implica un proceso de selección, por lo que los animales domésticos dispondrán de una serie de características comunes en respuesta a las necesidades y preferencias humanas. Estos rasgos aparecen como resultado de la selección con respecto al agriotipo, es decir, con respecto a la población de la especie con genotipo y fenotipo no manipulados por el hombre, que vive en estado silvestre y de la que derivan las poblaciones domesticadas.

En otras palabras, el agriotipo es la forma silvestre del animal domesticado. En general, cabe destacar que las formas domésticas tienen un aspecto externo y unas proporciones corporales alteradas con respecto a su agriotipo. Esto se puede ver reflejado, por ejemplo, en una frecuente reducción de la talla corporal, en cuernos o miembros proporcionalmente cortos (capacidad de defensa reducida) o en una disminución de la capacidad de vuelo en especies voladoras (como ocurre en el caso de la gallina). Además, algunos caracteres internos son igualmente más variables en las formas silvestres, como el esqueleto o la dentición.

Por otro lado, el comportamiento de los animales domésticos también se encuentra ciertamente alterado; habitualmente, suelen ser más mansos y manejables de lo normal, y con una maduración comparativamente temprana. Además, disponen de unos rasgos etológicos frecuentes que pudieron facilitar la domesticación: son más tolerantes con el ser humano, al cual le permiten un papel dominante, y más sociables con otros individuos (y por tanto más compatibles con la vida en grupo). Por último, las formas domésticas presentan mayor rusticidad, es decir, mayor tolerancia a cambios de ambiente y de alimentación.

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