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Nueva investigación refuta que los dinosaurios hayan podido sacar la lengua

Nueva investigación refuta que los dinosaurios hayan podido sacar la lengua
Dinosaurio Pixabay

Una de las escenas más recordadas de la película Jurassic World muestra a un furioso dinosaurio con las mandíbulas abiertas, enseñando sus gigantescos dientes y extendiendo la lengua salvajemente. Pues, resulta que, de acuerdo a una investigación publicada en PLoS ONE, esa imagen pudo no haber sido cierta en la vida real, según Victor Román, N+1.

Una investigación realizada por investigadores de la Universidad de Texas en Austin y la Academia de Ciencias de China ha descubierto que, ni los tiranosaurios ni el resto de dinos pudieron haber sacado la lengua: la tenían fija a sus fauces como ocurre actualmente con los caimanes.

La razón está en los huesos hioides, los cuales ayudan a anclar y sostener la lengua. Estos huesos son lo que más ayudan a lamer y realizar otras acciones comunes de manipulación de la lengua; pero no fueron capaces de hacer lo mismo con los dinosaurios, por lo que la imagen estereotípica del dinosaurio con la lengua afuera es errónea.

«Han sido reconstruidos de forma incorrecta durante mucho tiempo», dice la paleontóloga de vertebrados Julia Clarke de UT Austin. «En la mayoría de los dinosaurios extintos, lus huesos de la lengua son muy cortos. Y en los cocodrílidos con huesos hioides igualmente cortos, la lengua está totalmente fija en la base de la boca», añade.


Fósiles de huesos hioides encontrados en el Noreste de China
Li et al.

Clarke y sus colegas investigadores hicieron el descubrimiento comparando los huesos hioides de dinosaurios, pterosaurios y caimanes extintos con los de aves modernas y cocodrilos. El proceso de comparación consistió en tomar tomografías computarizadas de alta resolución de músculos y huesos hioides de quince especímenes modernos, incluidos tres caimanes y trece especies de aves tan diversas como avestruces y patos.

Los especímenes fósiles, la mayoría del noreste de China, fueron examinados para preservar los delicados huesos de la lengua e incluyeron pequeños dinosaurios similares a los pájaros, así como pterosaurios y un Tiranosaurio rex. El análisis reveló que la mayoría de los huesos hioides de dinosaurios se asemejan a los de caimanes y cocodrilos: son relativamente cortos, y debido a que están conectados a la lengua, significa que sus lenguas no son muy móviles.

Por el contrario, las especies que evolucionaron más tarde, incluidos los pterosaurios parecidos a pájaros y las aves modernas, tienen lenguas mucho más ágiles, gracias a una mayor diversidad y longitud en sus formas de hueso hioides. “Las aves, en general, elaboran su estructura de la lengua de maneras notables», dice Clarke. «Son impactantes».

Con respecto a cómo los descendientes de los dinosaurios aprendieron a cómo mover sus lenguas tan eficazmente mientras que sus predecesores no pudieron, el equipo cree que podría haber sido una adaptación evolutiva que acompañó el crecimiento a la pérdida de los brazos por las alas.

«Si no puedes usar una mano para manipular a tu presa, la lengua puede volverse mucho más importante para manipular la comida», explica Zhiheng Li, profesor de evolución de vertebrados y autor principal del trabajo. «Esa es una de las hipótesis que presentamos», añade.

Sin embargo, los científicos señalan una excepción que vincula la diversidad de la lengua a la capacidad de volar. Los dinosaurios ornitisquios (un grupo que incluye triceratops, anquilosaurios y otros dinosaurios herbívoros que masticaban sus alimentos) tenían huesos hioides que eran muy complejos y más móviles, aunque estructuralmente diferentes de los de los dinosaurios voladores y los pterosaurios.

Clarke cree que investigaciones adicionales sobre otros cambios anatómicos que ocurrieron con los cambios en la función de la lengua podrían ayudar a mejorar nuestro conocimiento de la evolución de las aves. 

Nuestro entendimiento sobre las gigantescas bestias que vivieron en entre el Cretácico y el Jurásico es cada vez mejor. A mediados del año pasado, una investigación sugirió que los Tiranosaurios podían correr a una velocidad de 18 kms/h, por lo que un humano lo suficientemente rápido podía haber escapado del lagarto.

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