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Bióloga marina fue atacada por un cocodrilo y vive para contarlo

Bióloga marina fue atacada por un cocodrilo y vive para contarlo

Bióloga marina fue atacada por un cocodrilo y vive para contarlo
Ataque de un cocodrilo Twitter

Cuando un cocodrilo le mordió la pierna y comenzó a arrastrarla, Melissa Cristina Márquez logró lo imposible: mantenerse tranquila.

Su trabajo como bióloga marina requiere que ella sea valiente frente a los grandes depredadores. Márquez se ha visto cara a cara con grandes tiburones blancos y tiburones tigre como parte de su trabajo, estudiando su hábitat, por lo que no perder los estribos es algo natural para ella.

Hasta principios de este año, su mayor exposición al peligro se había producido cuando un escorpión venenoso la picó y le dejó un brazo paralizado durante tres semanas.

Pero luego tuvo lugar esta historia casi trágica con un cocodrilo. Sucedió en abril, cuando Márquez estaba filmando tiburones para el programa ‘Shark Week’ de Discovery Channel en el archipiélago cubano Jardines de la Reina.

La mujer estaba buscando un tiburón martillo legendariamente grande que habita esas aguas, cuando se topó con un cocodrilo de tres metros. Sobrevivió para contarlo, y así lo hizo al día siguiente vía Twitter:

«Trabajo con grandes depredadores. Les doy mi espacio, los respeto, y siempre tengo en cuenta que tienen la capacidad de matarme. Como alguien que estudia el comportamiento de los depredadores, me alegro de haber sabido qué hacer anoche cuando un cocodrilo me mordió la rodilla y me arrastró».

La mujer continuó con su relato:

«Lo que hice posiblemente me salvó la pierna: mantuve la calma. Traté de no moverla para que no cerrara [las mandíbulas] con más fuerza. Los cocodrilos tienen una fuerza de mordedura impresionante. Podría romper el hueso fácilmente o quitarme la pierna. La ironía es la siguiente: fui mordida por un cocodrilo durante ‘Shark Week’ (La semana del tiburón, el nombre de su programa)».

Cuando Márquez salió del agua, fue rápidamente examinada por un médico.

En un lado de la pierna, los dientes del cocodrilo dejaron dos profundos orificios, y por el otro lado, quedó marcada toda la mandíbula. Le dieron antibióticos y le desinfectaron la herida.

Según sus palabras, estos remedios fueron «más dolorosos que la mordedura en sí».

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