Ciencia
Pueblo RS

Se trata de un caso extraño. Un pueblo de Terranova (Canadá) ha pedido ayuda a su gobierno tras ser invadido por decenas de focas que dificultan la circulación y campan a sus anchas por las calles, según recoge María de Sancha Rojo en huffingtonpost.

La alcaldesa de Roddickton, Sheila Fitzgerald, ha informado de que los animales bloquean las carreteras e impiden el acceso de los ciudadanos a sus casas y garajes, y los residentes del pueblo no pueden tocar mamíferos marinos, según la normativa local.

"La gente las persigue. Van cada día a verlas en sus vehículos de nieve y los animales no se alejan", alerta un vecino del pueblo, Brendon Fitzpatrick.

Dos de las focas murieron atropelladas este martes debido a su pelaje blanco, que se confunde con la nieve y las hace difíciles de vislumbrar para los conductores. Las demás están hambrientas y cansadas, y emiten sonidos de desorientación, por lo que los expertos consideran que se han perdido.

"Perturba a los habitantes. Nos inundan a llamadas pidiendo que hagamos algo porque se las encuentran en su porche o porque las ven sufriendo en las calles", lamenta la alcaldesa.

El pueblo quiere que el departamento de pesca se encargue de devolverlas al agua, que se encuentra al final de una ensenada congelada que los ha atrapado en tierra desde la semana pasada.

"No se trata de que lo hagan por sí mismas, si pudieran, ya lo habrían hecho. Y el publo no puede encargarse de ello", apunta Fitzgerald.

Garry Stenson, un especialista del departamento de pesca, apunta que las focas de groenlandia suelen moverse en el océano y es normal que se alejen de la costa, pero en Roddickton hay demasiadas y llevan un tiempo inusualmente largo en tierra. Su teoría es que se han alejado demasiado y ya no saben volver.

"¿Qué va a ocurrir cuando estas focas empiecen a morir por toda la zona? Podría impactar en la salud y el bienestar de la gente. Nadie quiere ver a los animales sufriendo, pero también es duro para el pueblo", añade Fitzgerald.

Roddickton alberga 999 habitantes, según el censo más reciente. Es un destino habitual de los cazadores de focas, que deben sacarse un permiso para matarlas cuando se abre la veda, en abril. La presa habitual son focas de uno a tres meses de vida. Las focas varadas son adultas.