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Consiguen tratar la tuberculosis en ratones gracias al veneno de este escorpión

Consiguen tratar la tuberculosis en ratones gracias al veneno de este escorpión
Escorpión N+1

Dos sustancias en la composición del veneno de los escorpiones Diplocentrus melici poseen propiedades antimicrobianas y son efectivas contra el Staphylococcus aureus y los bacilos de Koch (incluidos aquellos que son fármaco-resistentes). Además, según la investigación publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences, la nueva sustancia fue eficaz y segura cuando fue probada en ratones con tuberculosis, según recoge Victor Roman en N+1

A la fecha se conocen unas 1.750 especies y subespecies de escorpiones, pero la composición del veneno se ha caracterizado solo en un pequeño porcentaje de ellas. Incluye no solo sustancias tóxicas para los humanos (la mayoría son proteínas y péptidos que interactúan con los canales iónicos), sino que algunas pueden tener propiedades antimicrobianas y antiinflamatorias.

Escorpiones americanos
Entre los escorpiones cuyo veneno no se ha estudiado está la familia de los Diplocentae, casi todos cuyos miembros viven en el América. El profesor Richard Zare de la Universidad de Stanford y sus colegas de los Estados Unidos y México analizaron el veneno de los escorpiones Diplocentrus melici que viven en México. El equipo identificó dos compuestos, utilizando su espectrometría de masas y resonancia magnética nuclear, determinaron su estructura y analizaron sus propiedades.

Las sustancias derivadas de la 1,4-benzoquinona estaban rojas en solución. Sin embargo, en el estado liofilizado (seco), uno de ellos cambió de color a azul: los autores llamaron a las sustancias «rojo» y «azul», respectivamente.

Dado que la masa de sustancias derivadas del veneno D.melici era pequeña, los autores desarrollaron un método para la síntesis de sustancias rojas a partir de 3,4,5-trimetoxifenol disponible comercialmente. La sustancia azul fue obtenida por investigadores en varias etapas a partir de 1,4-dimetoxi-2,3-dibromobenceno.

Los experimentos in vitro han demostrado que ambas sustancias inhiben eficazmente el Staphylococcus aureus, un patógeno que causa diversas enfermedades, que van desde infecciones de la piel hasta neumonía y meningitis. Durante 6 horas, bloquearon un crecimiento del 90%, y en un día, el 99.9% de las bacterias.

La sustancia azul bloqueó no sólo Staphylococcus aureus. In vitro, inhibió el crecimiento del bacilo causante de tuberculosis de Koch (Mycobacterium tuberculosis). Al mismo tiempo, actuó no solo sobre las bacterias que se usan comúnmente en tales experimentos, sino también sobre un patógeno resistente a varios medicamentos, que se aislaron clínicamente (es decir, en el hospital de pacientes con esputo de tuberculosis).

Resultó que la sustancia azul actúa eficazmente sobre bacterias convencionales y resistentes a los medicamentos en concentraciones comparables a las de los antibióticos existentes. Esto, según los autores del estudio, convierte a una nueva sustancia en un fármaco potencialmente interesante para el tratamiento de la tuberculosis.

Resultados prometedores

En el siguiente paso, los científicos probaron la efectividad de la sustancia azul en pacientes de ratones con tuberculosis. Los animales del grupo experimental recibieron una sustancia azul cada dos días durante dos meses, y los animales del grupo de control recibieron solución salina. Durante este tiempo, los ratones del grupo experimental prácticamente se recuperaron: dejaron de perder peso y su número de patógenos en el esputo disminuyó en un 90% en comparación con los animales del grupo de control. Al mismo tiempo, en ratones sanos alimentados con materia azul durante un mes, el tejido pulmonar se mantuvo casi sin cambios, solo aparecieron unos pocos infiltrados pequeños.

Los investigadores probaron la toxicidad de la sustancia azul con células humanas. Llevaron a cabo experimentos sobre el cultivo de células pulmonares humanas (utilizaron la línea de adenocarcinoma de pulmón como modelo) y demostraron que ni la sustancia azul ni la roja les causaron mucho daño.

Además, los científicos probaron el efecto de las nuevas sustancias en dos componentes de la sangre: glóbulos rojos y glóbulos mononucleares periféricos. Ni la sustancia azul ni la roja causaron hemólisis (destrucción de los glóbulos rojos) incluso en altas concentraciones, pero después de 12 horas de exposición, más de la mitad de las células mononucleares periféricas fueron eliminadas.

Dado que los patógenos producen resistencia a los medicamentos, los investigadores están constantemente buscando nuevos agentes antimicrobianos. A veces se encuentran en lugares inesperados, como en la nariz.

Video:Así es la nueva «supervacuna» española contra la tuberculosis

Autor

Paula Dumas

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