Medioambiente

Las lluvias del desierto provocan la reducción de especies de hormigas

Las lluvias del desierto provocan la reducción de especies de hormigas

Científicos australianos han descubierto cómo los factores naturales, como la lluvia y el paisaje, afectan a las comunidades de hormigas del desierto. De acuerdo a la investigación, publicada en el Journal of Animal Ecology, la precipitación prolongada aumenta la actividad de las hormigas del género Iridomyrmex, aunque disminuyó el número del resto de especies, según recoge el autor original de este artículo Victor Roman en N+1 y comparte Paula Dumas para Periodista Digital

La existencia en ecosistemas áridos está determinada en gran medida por la cantidad de precipitación, cuyo nivel en los desiertos puede variar en un factor de diez. Los eventos episódicos, como el clima inusualmente húmedo o la sequía severa, regulan el crecimiento de las plantas y el número de poblaciones animales.

Las especies que viven en estos ecosistemas deben adaptarse a largos períodos de sequía, seguidos de fuertes lluvias. Como resultado, los organismos o poblaciones individuales se desarrollan en impulsos.

Pero además del clima, la topografía y la geología locales (en particular, la composición del suelo) pueden afectar el desarrollo de los ecosistemas. Por ejemplo, en un suelo arenoso, donde el agua fluye a una gran profundidad, las plantas necesitan menos agua para crecer que en el suelo arcilloso.

La gran variabilidad de los ecosistemas del desierto significa que, para descubrir cómo los afectará el cambio climático, es necesario recopilar datos sobre su desarrollo durante mucho tiempo. Pero, aunque se suele estudiar los animales vertebrados que habitan en los desiertos, no ocurre lo mismo con los invertebrados.

La competencia
Ahora, un equipo de entomólogos de la Universidad de Sydney y la Universidad de La Trobe en Australia decidió estudiar las hormigas que habitan en el desierto y descubrir cómo diversos factores naturales influyen en su número, incluida la lluvia y el paisaje.

Los científicos recolectaron hormigas en el desierto de Simpson, ubicado en el centro de Australia durante 22 años (de 1992 a 2013). El paisaje en el que se llevó a cabo la investigación fue una serie de dunas de arena paralelas en las que crecía hierba y arbustos.

Durante la observación, los autores recolectaron 35,990 hormigas obreras de 106 especies en varios puntos (incluso en las crestas de las dunas y en las tierras bajas). Las especies más numerosas fueron Iridomyrmex rufoniger (42%) e Iridomyrmex chasei (40%). Las Iridomirmexes se alimentan principalmente de néctar y miel, pero también cazan otros insectos.

Además de las hormigas, los investigadores recopilaron datos sobre los cambios en la temperatura y la precipitación en dos estaciones meteorológicas ubicadas cerca de los sitios de observación. La precipitación anual en los sitios de observación osciló entre 79 y 570 milímetros.

Los científicos han sugerido que los cambios en el clima y la topografía afectarán la actividad y la composición de las especies de las hormigas capturadas, y que una gran cantidad de precipitación, la ubicación de las colonias y la actividad de los insectos pueden afectar el aumento en el número de una especie. Un aumento en la actividad de Iridomirmexes, por el contrario, puede llevar a una disminución en el número de otras especies debido a la competencia.

Resultó que las lluvias a largo plazo llevaron a un aumento en la actividad de las hormigas Iridomyrmex. «El agua es el factor principal para la supervivencia de estas especies», explica la líder del estudio, Eloise Gibb, de la Universidad de La Trobe. “Estas hormigas tiranas, como las llamamos, pueden regular los períodos de su actividad. Por lo tanto, son activas solo cuando se observan condiciones adecuadas para ellos en la superficie”, agrega.

Del mismo modo agrega que “aunque la temperatura promedio en el área en la que viven puede aumentar, la capacidad de adaptarse a las duras condiciones les permite vivir hasta el siguiente período de lluvia, durante el cual las plantas comienzan a crecer y florecer. Estas (son las que) proporcionan el néctar y el rocío a los otros insectos que son cazados por las hormigas tiranas.”

Riesgo de menor variedad
Las lluvias a largo plazo también han provocado un aumento en las poblaciones de hormigas, pero no un aumento en la diversidad de especies. Por el contrario, el aumento de la actividad de las Iridomirmexes llevó a una disminución en su número.

Otro factor importante fue el hábitat de los insectos, en la cresta de una duna o en una tierra baja. Se determinó la diversidad de especies, pero no la actividad de los insectos y su número. Una mayor variedad de especies se observó en las tierras bajas.

Según los autores, se proyecta que el cambio climático global llevará a un cambio en la cantidad y la duración de la precipitación, y a sequías más fuertes. Esto puede afectar el bienestar de las hormigas tiranas, cuya actividad disminuye con el inicio del clima seco. Pero la diversidad de especies de las hormigas en su conjunto puede verse más afectada por las condiciones en las tierras bajas y en las crestas de las dunas.

El año pasado, los etólogos descubrieron que otro tipo de hormigas del desierto, corredores que viven en el Sahara, pueden recordar hasta 14 olores de alimentos para toda la vida. Aunque su vida es muy corta: solo viven 26 días.

Video: Un ejército de hormigas forman un ‘puente colgante’ con sus cuerpos para atacar avispas

Autor

Paula Dumas

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