Uno de los líderes más reconocidos del narcotráfico internacional tenía hipopótamos dentro de su Hacienda para su disfrute personal

La exótica mascota de Pablo Escobar que podría destruir el río Magdalena de Colombia

La exótica mascota de Pablo Escobar que podría destruir el río Magdalena de Colombia
Hipopótamo PD

Pablo Escobar es conocido por ser uno de los personajes más famosos y crueles dentro del mundo del narcotráfico. La serie ‘Narcos’ le convirtió en una estrella mediática ‘post mortem’ y aún siguen saliendo detalles sobre su vida privada y criminal que escandalizan tanto a Colombia como al resto del mundo. Sin embargo, su marca está viva más allá de sus anécdotas o registros policiales, ya que sus excéntricas peticiones siguen afectando al día a día de su país natal.

La historia obliga a viajar en el tiempo 39 años. Es el año 1981 y Pablo Escobar no sólo está vivo, sino que está a la cabeza de una de las instituciones criminales más peligrosas de toda América Latina. El jefe del Cartel de Medellín tiene todo lo que pide. Sus deseos son literalmente órdenes y sus súbitos saben que fallarle puede ser equivalente a una muerte dolorosa. Así que cuando sueña con tener hipopótamos en su famosa Hacienda ‘Nápoles’, sólo fue cuestión de tiempo antes de que las exóticas mascotas se paseasen por sus terrenos.

Consciente de su poder y disfrutando como un niño con juguete nuevo, Pablo Escobar veía su creación y afirmaba “esto será como el Arca de Noé”. De nuevo, el sueño equivale a una orden y, poco a poco, empieza a tener su propio zoológico personal. Quien sabe si en las fauces de algunos de esos animales salvajes terminó alguno de sus enemigos. Pero lo seguro es que quiere superar a la colección de especies que hay en la Hacienda de los Ochoa, unos “gonorreas” que presumían de tener unas 300 especies exóticas bajo su poder y pese a las restricciones policiales.

Pablo Escobar se encargó de que hasta la Hacienda ‘Nápoles’ llegasen jirafas, cebras, antílopes, canguros, cacatúas, grullas reales e hipopótamos. Para ser exactos, un macho y tres hembras. En pocas palabras, uno de los capo de la droga internacional no pasaba desapercibido, sino que hasta tenía un gran safari en mitad de Colombia. Todo acabó al ser abatido en 1993 y los animales se quedaron como el resto de su equipo, perdidos al no tener repentinamente a su patrón.

La mayoría de las especies que había adquirido Pablo Escobar fueron trasladadas a otros centros. Todas, menos una. Los hipopótamos que, por cierto, se habían reproducido. El principal problema que se encontraron las fuerzas de seguridad fue que sacarlos de la Hacienda costaba mucho dinero. Los hipopótamos pesaban una barbaridad. Así que las Autoridades los abandonaron a su suerte, sin pensar en las consecuencias y con la esperanza de que no fueran a seguir reproduciéndose .

Sin embargo, la “naturaleza se abre camino” y los hipopótamos no se quedaron allí. Se escaparon de la Hacienda ‘Nápoles’ para adaptarse a un ecosistema más cómodo y, por eso, tras 39 años, estos animales originarios de África, han invadido el río Magdalena. El más importante de Colombia.

Al no encontrarse en su hábitat natural, los hipopótamos lo destrozan todo. Y los lugareños se repiten en alto: ¡Pablo, te fuiste y nos dejaste sin plata pero con plomo!. 

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