Los expertos aseguran que la falta de lluvias y la subida media de las temperaturas provoca que busquen alimento en zonas más verde

La bestial plaga de langostas ya ‘engulló’ a una docena de países de África y Asia

Una plaga de langostas de los desiertos de Arabia busca alimento en las sabanas del cuerno de África. Una situación que se ha transformado en una nube de insectos destructiva e imparable de 2.400 kilómetros cuadrados que ya se ha ‘comido’ el terreno de una docena de países de África y Asia como Somalia, Sudán, Uganda, Kenia y Etiopía. Unas imágenes que recuerdan al enjambre de langostas convocado por Moisés contra el faraón de Egipto en la octava plaga bíblica.

Los pobladores la describen como una bola de nieve de 2.400 kilómetros cuadrados que se va haciendo cada vez más grande dejando sólo madera seca por donde pasa. No hay memoria de una plaga semejante desde hacía muchas décadas. Kenia y Etiopía, países con más recursos que sus vecinos, están llevando a cabo fumigaciones aéreas, pero otros como Somalia, que ha declarado la emergencia nacional, o Sudán del Sur no pueden tomar esas mismas medidas debido a la situación de inseguridad.

Mark Lowcock, el secretario general adjunto de Asuntos Humanitarios de la ONU, asegura que «una nube de langostas de un kilómetro cuadrado, es decir, de 40 a 80 millones de langostas, puede consumir en un solo día alimentos suficientes para alimentar a 35.000 personas al día. Se estima que el presente enjambre tiene un tamaño de hasta 2.400 kilómetros cuadrados, lo que significa es que habría entre 100.000 y 200.000 millones de langostas en ese solo enjambre, y que estarían devorando suficientes alimentos para alimentar a 84 millones de personas cada día».

Si la plaga no se controla en las próximas semanas, la época de lluvias multiplicará el alimento que tienen y su tamaño se multiplicará exponencialmente.

Es una amenaza sin precedentes para la seguridad alimentaria, aseguran desde la FAO. Más de 13 millones de personas están en riesgo de desnutrición por estos enjambres que se combaten como pueden, a golpes para espantarlos, ante la falta de planes previos suficientes con los pesticidas que se emplean ahora a contrarreloj.  Lo peor estaría aún por llegar, afirman.Ya que, si no se detiene su capacidad de reproducción cada 21 días, podrían arrasar, también, las vitales cosechas que se recogen en unos meses en países como Uganda o Tanzania.

¿El origen?

Los expertos aseguran que la falta de lluvias y la subida media de las temperaturas provoca que busquen alimento en zonas más verdes, que recibieron, por su parte, el paso de dos ciclones tropicales consecutivos, con fuertes lluvias torrenciales entre mayo y octubre de 2018, aunque países como Arabia Saudí, Sudán, Egipto y Yemen también pueden verse afectados. «Las nubes de langostas han comenzado a poner huevos y otra generación de crías aumentará el número de insectos», advirtió Keith Cressman, experto de la FAO.

«Las fuentes de alimentos para la gente y el ganado corren peligro. Estos enjambres de langostas son inusualmente numerosos y están consumiendo enormes cantidades de cosechas y forraje», afirmó el Ministerio de Agricultura e Regadíos de Somalia en un comunicado.

Según alertó la ONG World Vision, la plaga puede llegar a los 32 millones de afectados. «El mayor impacto de la invasión de langostas no se sentirá hoy, pero sí en las próximas semanas y meses. La pérdida de pasto producirá movimientos de población y tensiones crecientes en entornos que ya son complejos», alertó Joseph Kamara, director regional de Emergencias de World Vision en África Oriental. Por otras plagas de langosta sabemos que el precio de los alimentos se multiplicará en breve.

España

La situación ha comenzado a llegar hasta España. Según denuncian algunos ciudadanos españoles, algunos ejemplares de langosta fueron avistados en la playa de Las Canteras, de Las Palmas de Gran Canaria, quienes incluso grabaron algunos vídeos con sus teléfonos móviles para demostrar que no se trataba de un bulo o de una exageración.

Las imágenes encendieron la polémica. Mientras los vecinos afirmaban que eran langostas de África, la asociación Mi Playa de Las Canteras aseguraba que se trataba de libélulas, una especie que aparecería también en número inusual, si fuera el caso. Hasta la fecha, ningún organismo oficial corroboró ninguna de las dos tesis.

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