Le tomó casi 40 minutos ponerse de pie tras la intervención

El «reto extremo» del zoo de Miami: inmovilizar a una jirafa de 4,87 metros y más de 900 kilos entre 24 personas

Es un desafío inmovilizar a estos animales de manera segura bajo anestesia. Se necesitaron más de 24 personas para poder hacerlo

Se necesitó de un equipo multidisciplinario de al menos 24 personas para lograr inmovilizar en Miami (EE UU) a una jirafa de casi 2.000 libras de peso (907 kilogramos) con dos patas fracturadas, para colocarle zapatos de goma hechos a medida y tomarle radiografías, operación que el parque de Florida calificó de «reto extremo».

El animal tiene 11 años de edad y es llamado Pongo, llevaba algún tiempo padeciendo de cojera, por lo que los veterinarios decidieron realizar una intervención compleja por lo difícil que, según explicaron, resulta anestesiar a una jirafa.

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On Saturday, September 19th, Pongo, an 11 year old reticulated giraffe was immobilized for a series of procedures that were necessary to improve his quality of life which had experienced significant decline over the last several weeks.  Standing over 16 feet tall and weighing close to 2,000 pounds, he had been suffering from severe lameness that had significantly restricted his mobility and was making it difficult for him to go through day-to-day activities without debilitating pain despite receiving medications to help manage his discomfort. Because of a giraffe’s extraordinary anatomy and size, the greatest challenge was safely immobilizing Pongo and keeping him under anesthesia while maintaining his vital signs at a healthy level.  Generally speaking, adult giraffes are considered to be one of the most challenging animals to anesthetize and death as a result of not being able to recover from anesthesia is a serious risk.  For this reason, the decision to immobilize Pongo was challenging but necessary because without being able to perform the procedures prescribed, euthanasia may have had to be considered. The procedure was managed by Zoo Miami veterinarians, Dr. Marisa Bezjian, Dr. Gaby Flacke, Dr. Gwen Myers and Dr. Rodney Schnellbacher. In addition, Dr. Beth Hammond and Dr. Alan Glassman from Lion Country Safari joined Lauren Hinson from the Brevard Zoo and Steve Foxworth, Andrea Widdifield and Maddie Munns from the Zoo Hoofstock Trim Program in Colorado, all of whom were supported by members of the Zoo Miami Animal Health and Animal Science teams. X-rays revealed that Pongo did have two different fractures in his feet. He received laser therapy and was fitted for custom shoes that were successfully attached to his rear feet. The shoes are designed to immobilize and support the recently fractured foot while helping to balance the opposing foot. Today, Pongo has made a full recovery from his anesthesia and has been reunited with the rest of the herd. Video: @ronmagillconservation

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Con una altura de 16 pies (4,87 metros), el animal sufría una cojera severa que había «restringido significativamente su movilidad y le estaba dificultando realizar sus actividades diarias», indicó el Zoológico de Miami en un comunicado este martes 22 de septiembre.

La jirafa, había experimentado un deterioro significativo en las últimas semanas y estaba recibiendo medicamentos que le ayudaban a controlar su dolor.

Para las labores de inmovilización fue necesario «un esfuerzo altamente coordinado» por parte de un equipo de más de dos docenas de personas procedentes de varias instituciones, incluidos veterinarios, cuidadores de zoológicos y herreros.

Una vez sedada en el suelo y con su cabeza en alto descansando sobre un tablón, se realizaron simultáneamente diferentes tareas, entre ellas las radiografías, poda de los cascos, terapia con láser y la recolección de muestras de sangre y tejido.

También le colocaron a Pongo en sus patas traseras unos zapatos de goma personalizados, que tuvieron que «modelarse», detalla la institución, el único zoológico subtropical en los Estados Unidos continental.

Los Rayos X revelaron que Pongo tenía una fractura reciente en la pata trasera izquierda, así como una más «vieja» en la delantera derecha.

Le colocaron unos zapatos están diseñados para inmovilizar y soportar la pata recientemente fracturada, mientras ayudan a equilibrar la pata opuesta.

Debido a la extraordinaria anatomía y tamaño de una jirafa, el mayor desafío fue inmovilizar a Pongo de manera segura y mantener al animal bajo anestesia mientras se controlaban sus signos vitales, señala la fuente.

Por lo general, las jirafas adultas son de los animales más difíciles de anestesiar. «La muerte como resultado de no poder recuperarse de la anestesia es un riesgo grave», señaló el zoológico, reabierto al público hace poco más de una semana tras cerrar el 4 de julio por la pandemia de COVID-19.

Pongo, que ya se encuentra disfrutando de la naturaleza junto a su manada, le tomó casi 40 minutos ponerse de pie tras la intervención, lo que trajo «una gran sensación de alivio a todo el equipo».

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Autor

Yéssica Salazar

Licenciada en Comunicación Social, mención Periodismo. Con Máster en Gerencia y Tecnologías de la Información. Con infinito amor por el periodismo y los medios audiovisuales que me han permitido conocer nuevos senderos, diferentes y desconocidos.

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