Filmarán durante tres años a un bebé para estudiar cómo aprende a hablar

El crío, de 9 meses, es hijo de un científico del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Para llevar a cabo la investigación, el hombre instaló 11 cámaras y 14 micrófonos en su casa. El objetivo del proyecto es establecer el proceso de aprendizaje del lenguaje humano.

Desde que nació, 11 cámaras y 14 micrófonos registran todos sus movimientos. Una aclaración: el chico no es el protagonista de un nuevo “reality-show”. Para nada. Su padre –un científico del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Estados Unidos- decidió filmarlo para investigar el modo en que los niños aprenden a hablar en su entorno familiar.

El creador de este particular proyecto científico -denominado “The Human Speechome”- es el profesor del MIT Deb Roy. Y el protagonista absoluto del estudio es su bebé de nueve meses.

El principal objetivo de su investigación es dilucidar los procesos mediante los cuales los seres humanos adquieren el lenguaje. Para ello, Roy instaló en su casa decenas de cámaras y micrófonos que siguen bien de cerca a su bebé.

Los científicos creen que los padres cumplen un rol clave en este proceso, ya que es escuchándolos los niños cuando pasan de los primeros balbuceos a las estructuras más complejas.

«Así como el Proyecto del Genoma Humano reveló el código genético que nos forma, el proyecto de Speechome será un primer paso hacia la creación de un mapa que permita establecer cómo el ambiente influye en el desarrollo humano y su aprendizaje», explicó Frank Moss, director del Laboratorio de Medios de Comunicación del MIT.

Con ese fin, cada día, las cámaras instaladas en la casa de la familia Roy comienzan a grabar a las 8 de la mañana. Y no se apagan hasta las 22. De todos modos, hay algunas excepciones: si algún miembro de la familia siente que su intimidad está siendo avasallada, pueden apagarlas o –directamente- borrar lo que filmaron.

El experimento terminará cuando el nene cumpla los tres años, edad a la que los chicos ya tienen un lenguaje más avanzado. A partir de ese momento, Roy analizará las casi 400.000 horas de audio y video que las cámaras capturen en ese período.

Esos videos ayudarán a los científicos a evaluar la importancia del entorno en el aprendizaje del lenguaje. Así, se intentará establecer qué palabras se repitieron mucho en presencia de su bebé, quién las dijo y qué estaba haciendo el pequeño cuando las escuchó.

Con esa información, los científicos pretenden desarrollar un modelo informático que describa el modo en el los bebés asimilan el lenguaje hasta hacerlo propio.

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