Navidad, un castigo para el corazón

Navidad, un castigo para el corazón

(Saludpress).- Cada año la Navidad se celebra a base de dulces, turrones, marisco, jamón, queso… y cada año empiezan antes. La cantidad de comidas y cenas pueden acabar pasando factura en nuestro peso y nuestra salud. Y es que, en general, se estima que se suele engordar una media de 2-4 kilos durante estos días, que en aquellas personas que padecen hipertensión arterial puede elevar el riesgo cardiovascular.

La doctora Nieves Martell, directora del Club del Hipertenso de la Sociedad Española de Hipertensión y Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA), apunta:

«Durante las ya cuatro semanas que dura la Navidad se registra un importante incumplimiento dietético y farmacológico».

Las personas obesas o con sobrepeso tienen un riesgo entre 2 y 3 veces mayor de padecer hipertensión arterial que aquellas que se encuentran en su peso adecuado. Y lo mismo sucede a la inversa, los hipertensos son más propensos también a tener exceso de peso. Martell añade:

«A medida que aumenta el peso se elevan las cifras de presión arterial, resultando mucho más evidente en los menores de 40 años y en las mujeres».

OBESIDAD E HIPERTENSIÓN

Además, sabemos que la obesidad contribuye al desarrollo de la hipertensión arterial en más del 70 por ciento de los casos y por eso resulta tan importante controlar el peso desarrollando hábitos alimenticios adecuados.

A veces ni siquiera son necesarias medidas drásticas para conseguir el objetivo deseado. De hecho, pequeños cambios dietéticos pueden conseguir grandes resultados para nuestra salud. Así, la pérdida de 5 Kg de peso reduce las cifras de presión arterial entre 3 y 2,5 mmHg (sistólica y diastólica) y 10 Kg menos de peso en los obesos consigue reducir la mortalidad total en un 20% y la mortalidad debida a complicaciones de diabetes en un 30%.

REDUCCIÓN DE PESO

Se ha podido comprobar que un aumento en el peso corporal de 10 kilos supone una diferencia de 20 mm de Hg en la presión arterial sistólica (máxima) y de 10 mm de Hg en la tensión arterial diastólica (mínima). Además, la reducción de peso es uno de los factores más importantes del tratamiento de la hipertensión arterial, es más, en muchos pacientes constituye el único tratamiento, no siendo necesario añadir medicación. Según la experta:

«Una pérdida de 3 o 4 kilos, aún sin alcanzar el peso ideal, repercute de forma importante en: el control de la presión arterial; la mejora de la respuesta del tratamiento farmacológico para la hipertensión; mejora la tolerancia a la glucosa; ayuda a regular los niveles de colesterol y ácido úrico; facilita el trabajo cardíaco y la respiración, y aminora la sobrecarga en las articulaciones».

EL SECRETO ES LA MODERACIÓN

Es posible disfrutar de estas celebraciones evitando que nos pesen los excesos. No es preciso renunciar a las tan esperadas celebraciones por los temidos kilos de más o por sucumbir a los excesos. El secreto es la moderación y compensar en la siguiente comida el exceso de la comida anterior.

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