El ‘papeleo’, tan habitual en España, puede ser fatal cuando se produce en asuntos sanitarios. Es el caso del cáncer de útero, cuya vacuna ya se está comercializando en todos los países europeos, excepto en España. La Agencia de Medicamentos y Productos Sanitarios todavía no ha dado el permiso para poner a la venta un medicamento que lograría reducir los daños de una enfermedad que es la segunda causa de mortalidad por cáncer entre las mujeres jóvenes.
La vacuna Gardasil, de Sanofi-Pasteur, no se puede comprar en España, no está dentro de las prestaciones de la sanidad pública y no se prevé que lo esté hasta pasado el verano de 2007. Al contrario, desde que la Comisión Europea aprobó el medicamento en septiembre pasado todos los países europeos (excepto Italia, que lo hará dentro de un mes) han adoptado esta medicación.
En una noticia publicada en el diario La Razón y elaborada por Rosa Serrano, se apunta lo siguiente:
«Es España, pese a las evidencaias científicas, la Agencia de Medicamentos y Productos Sanitarios todavía no ha tramitado los permisos, no sólo para incorporar el fármaco a la cartera de servicios (financiarlo) e incluirlo en el calendario vacunal, sino que también pueda ser comercializado en nuestro país».
No se entiende cómo la eterna burocracia puede llegar al punto de obstaculizar la salida de un medicamento que puede ayudar a salvar vidas, tratando una enfermedad que provoca la muerte de 750 mujeres al año en España y 15.000 en el mundo. Por ello, el PP presenta en el Congreso una proposición no de ley para que se agilicen los trámites y que el Gobierno incorpore:
«De modo urgente en la Cartera de Servicios del Sistema Nacional de Salud la vacuna del virus del papiloma humano en el calendario de vacunación español».
Sanidad, en este asunto, está actuando, según los denunciantes, de una forma incompetente, ya que las medidas necesarias para adoptar el medicamento deberían estar ya tomadas. De momento, habrá que esperar hasta después del verano.
