(PD).- Recargar el teléfono móvil, alimentar marcapasos o bombas de insulina, impulsar brazos robóticos y suministrar electricidad a unos montañeros son algunas de las posibles aplicaciones de un sorprendente dispositivo que se coloca en la rodilla y aprovecha la energía que involuntariamente se genera al caminar.
Los científicos de EEUU y Canadá que lo han desarrollado asumen que se trata de un prototipo mejorable en algunos aspectos, sobre todo el peso (1,6 kilos) y el volumen, pero insisten en que las pruebas no han detectado un mayor agotamiento entre los voluntarios, según publica la revista Science.
El dispositivo, que va atado a las dos piernas con unos arneses, aprovecha la energía que genera el balanceo posterior a la flexión de la rodilla.