Educar en el esfuerzo, esencial para el desarrollo personal

Educar en el esfuerzo, esencial para el desarrollo personal


(PD/Saludpress).- Hoy en día cada vez son más evidentes las carencias en la educación que reciben los más pequeños. La preocupación por las consecuencias que esto conlleva ha trascendido el ámbito escolar y familiar. Psiquiatras y Psicólogos también están preocupados por los frutos de un sistema que no favorece “el esfuerzo ni la educación en valores”.

Psiquiatras y Psicólogos advierten que la educación constituye un elemento fundamental para construir una personalidad saludable y aconsejan el abordaje integral de los trastornos del comportamiento de los menores.

Por ello, este ha sido uno de los temas centrales del III Congreso Internacional Multidisciplinar sobre el Trastorno por Déficit de Atención y Trastornos de la Conducta, organizado por la Fundación CON F.I.A.S (Fundación para una infancia y adolescencia saludables)en el Hospital Ramón y Cajal.

Según explica el doctor Javier Quintero, psiquiatra vicepresidente de la Fundación CON F.I.A.S “la educación no corresponde sólo a los padres. Es una cosa de todos y estamos viviendo las consecuencias de no haber asumido cada uno su responsabilidad”, asegura.

Sobre las carencias de la educación que están recibiendo los niños y jóvenes, el doctor Quintero advierte que los datos más objetivos ya se están empezando a cuantificar, como la falta de comprensión lectora que arroja el recientemente publicado informe PISA.

Este experto, que asegura que los psiquiatras ya habían comenzado a notar estas lagunas en las consultas con chicos de secundaria, subraya que, más allá de la dificultad al leer, refleja una problemática más compleja, que tiene que ver con la estructura de la personalidad.

En ese sentido, el especialista subraya que la educación es “mucho más” que la transmisión de datos y que educar a los chicos en el esfuerzo no es “una cuestión de méritos”, sino “un elemento fundamental para construir una personalidad saludable”.

Asegura que cualquier otra estrategia “desajustada” para conseguir las cosas como “el llanto o el chantaje”, va a derivar en un adulto de las mismas características, con una personalidad “insuficiente” para manejar situaciones y con poca capacidad de esperar y esforzarse para conseguir sus objetivos.

“Y esto nos parece alarmante porque una sociedad que no se esfuerza es una sociedad que no progresa”, añade, recordando que esas actitudes no se enseñan “con 20 años” sino desde que los niños son pequeños.

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