(PD).-La polémica vuelve a rodear a la industria del cine pornográfico. Esta vez, las alarmas han saltado en el Reino Unido, donde un programa de televisión de la BBC ha desvelado que tres películas de porno gay han sido retiradas del mercado tras descubrirse que algunos de los actores que participaban, y que mantenían sexo ‘a pelo’, han dado positivo al virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).
En dos de los largometrajes, ocho modelos británicos tenían sexo entre ellos en todas las combinaciones posibles y, siempre, sin preservativo. Poco después, cuatro de los protagonistas recibieron la noticia de que tenían VIH. En el tercer DVD retirado el escándalo es aún mayor, pues uno de los actores era un chico de 16 años que mantenía sexo sin protección. El productor de esta última cinta ha sido encarcelado.
A raíz de estos sucesos, la compañía británica Icreme, la más importante en la industria del porno gay, ha comunicado su decisión de hacer sólo películas en las que se utilice el condón, un objeto que hasta ahora ha estado ausente en la mayoría de sus cintas.
Un nuevo código en el sector
Los contagios de enfermedades de transmisión sexual (ETS) y de VIH entre los actores de cine pornográfico han estado siempre en el punto de mira. La mayoría de las películas dirigidas a heterosexuales no muestran preservativos en la pantalla. Pero en los filmes homosexuales la situación era distinta, ya que enseñar a dos hombres manteniendo sexo sin protección era algo que el público gay no veía con buenos ojos, sobre todo después de la década de los 80, en la que el sida hizo estragos en esta comunidad.
Sin embargo, en los últimos años, el 60% de las producciones pornográficas orientadas a los homosexuales se centran en el sexo desprotegido, según informa la BBC. Una práctica que las autoridades sanitarias creen que se debe a la gran relajación que existe en la sociedad respecto a los riesgos de contraer el VIH y otras ETS.
Algunos miembros de la propia industria ya están tomando cartas en el asunto y están realizando campañas en contra de las películas porno sin protección. En el Reino Unido, tanto actores como productores recopilan firmas para un nuevo código práctico destinado a minimizar los riesgos en las cintas pornográficas.