Si eres médico y vives en California vigila tu correo electrónico

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(PD).- Una norma aprobada por el Senado de California (Estados Unidos) permite a las compañías farmacéuticas transferir información sobre los fármacos que toman los pacientes a compañías especializadas en envíos masivos de e-mails. La privacidad de los datos puede estar amenazada.

Comoe explica Gonzalo de Santiago en Diario Médico, la información sobre los fármacos prescritos siempre ha quedado entre el paciente, el médico y el farmacéutico.

Nadie más tiene derecho a conocerla. Sin embargo, esta confidencialidad puede romperse y crearse un peligroso precedente según una nueva norma que ha sido aprobada sin hacer mucho ruido en el Senado de California (Estados Unidos).

La nueva legislación permitiría a las farmacias compartir los datos que contengan sobre prescripciones hechas a los pacientes con compañías que se han especializado en envíos masivos de e-mails, según informa Los Ángeles Times.

La coartada de las empresas para este intercambio de datos personales es que podrían ayudar a los consumidores enviándoles correos en los que se les recuerde que deben tomar la medicación periódicamente o la forma de rellenar una receta.

La realidad, dicen los críticos, es que esta medida es una treta de las compañías farmacéuticas para asegurarse que los pacientes siguen siendo fieles a los fármacos de marca más caros y que no se cambian a los genéricos.

Además, sostienen que podría provocar violaciones en la privacidad de los pacientes.

«La información privada de los pacientes será transferida de una base de datos a otra», ha señalado Jerry Flanagan, miembro del organismo de control de los consumidores de Santa Mónica (California). Sin embargo, Ron Calderón, senador encargado de redactar la ley, cree que es una buena medida. «Salvará vidas. Mi único objetivo es aumentar la calidad y disponibilidad de la salud pública».

En su opinión, la ley ha sido mal entendida por el público, y particularmente por los periodistas, «que no han llegado a comprender sus puntos positivos.

Contrariamente a lo que sostienen algunas informaciones, no permitirá a las compañías farmacéuticas enviar información de sus productos para que cambien de una marca a otra. La norma establece claramente que ese tipo de envíos masivos pueden comprender sólo el recorrido prescrito del tratamiento médico».

En otras palabras, según Calderón, «la compañía que produce el antidepresivo Zoloft no sería capaz de acceder a los datos de un paciente que esté tomando Prozac y tratar de persuadirle a que lo cambie por el suyo».

Empresa pionera
Según la información publicada en el periódico citado, en Estados Unidos existen compañías -como Adheris Inc- que se definen como pionera en ofrecer información educacional y en cambiar los hábitos positivamente de los pacientes que toman un tratamiento farmacológico crónico.

Esta compañía, que se denominaba Elensys Care Services, cambió de nombre en 1998 tras salir a la luz pública que una aplicación informática y otras empresas farmacéuticas le estaban suministrando información médica personal de varios consumidores sin su permiso. Aún está pendiente un juicio en el Estado de California por estos hechos.

Con el nuevo nombre esta empresa sigue con su objetivo de recordar a la gente que tiene que tomar sus fármacos, ante las quejas de las asociaciones de consumidores, que creen que su verdadero objetivo es promover ciertos medicamentos de marca y fidelizar a los pacientes.

No obstante, para algunos esta conducta simplemente supone un paso más de la típica subcontratación que las empresas farmacéuticas pueden utilizar para comunicarse mejor con los pacientes. El modo de funcionar es que una compañía farmacéutica paga una comisión a Ide Adheris para que se encargue del mailing.

Afecta a la privacidad
Sobre la posibilidad de intercambiar datos de prescripción de medicamentos a un paciente para dirigir su voluntad hacia ciertas marcas, Mariano Avilés, presidente de la Asociación Española de Derecho Farmacéutico (AEDF), afirma que en España no está permitido: «La información al paciente debe ser una línea directa entre éste y los profesionales sanitarios que prescriben y dispensan los fármacos; en modo alguno es posible el intercambio de información con fines comerciales o de marketing».

Avilés señala que la legislación en España es meridianamente clara en este punto y «la publicidad de los medicamentos está prohibida, a menos que se trate de los que no precisan receta y que no estén financiados por la Seguridad Social, tal y como lo determina la Ley 29/2006 de Garantías. La publicidad está muy reglada cuando se trata de medicamentos y para ello hay que remitirse al artículo 78 de la misma norma».

En su opinión, los datos que conciernen a la salud de las personas no están definidos expresamente en la Ley Orgánica 15/1999 de Protección de Datos de Carácter Personal, «pero sí los considera como datos especialmente protegidos». Por tanto, «vulnerar el derecho a la información de los profesionales a los pacientes, así como facilitar estos datos personales sanitarios sería contrario a la ley y equivaldría a entrar en un sistema absolutamente perverso y perseguible jurisdiccionalmente».

Correos masivos y confidencialidad
La posibilidad de que las compañías farmacéuticas paguen a otras empresas para que les hagan un servicio de mailing podría plantear dudas sobre si se respeta la confidencialidad de los datos de los pacientes.

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