ENFERMEDADES REUMÁTICAS Y VIAJES

Las enfermedades reumáticas afectan a los huesos, músculos y articulaciones y entre ellas se encuentran la artrosis, la lumbalgia, la artritis, las tendinitis o la osteoporosis. El principal problema de estas patologías es el dolor que dificulta los movimientos y desplazamientos de los pacientes. Pero esto no significa que las personas con enfermedades reumáticas no puedan viajar, porque basta con seguir unas sencillas pautas para disfrutar de los viajes sin ningún problema.


(Dr.Bartolomé Beltrán).-

Diez consejos para viajar con comodidad

1. El reumatismo no impide viajar. Cuando se padece reuma cargar con las maletas, caminar mucho tiempo o utilizar transportes incómodos pueden parecer problemas pero si se organiza bien el viaje el reumatismo no tienen por qué impedir que el paciente disfrute de unas vacaciones.

2. Ser realista. El paciente debe adaptar el viaje a sus limitaciones y decantarse por actividades que no sobrecarguen las articulaciones. Por otro lado, debe llevar su propio ritmo y no ceñirse en exceso a la programación de las agencias de viajes o de los hoteles, porque estas actividades están pensadas para personas que no tienen enfermedades.

3. Programar todos los detalles. Planificar el viaje todo lo posible y huir de la improvisación es una garantía de éxito porque cualquier pequeño problema supondrá para el paciente un sobreesfuerzo y un gasto de energía. Si se elige el coche como medio de transporte no se deben programar demasiados kilómetros cada día y es muy recomendable programar un día completo de descanso a la vuelta de las vacaciones.

4. Explicar en la agencia de viajes que se padece reuma. Es importante comentar a la persona que organiza el viaje la existencia de esta enfermedad porque seguramente ayude al paciente a estar más cómodo, por ejemplo ofreciéndole asientos más espaciosos en los transportes que haya elegido. Esto mismo se puede hacer en el aeropuerto acudiendo al mostrador de la compañía aérea para que le proporcione al paciente servicios especiales, como una silla de ruedas o un vehículo de transporte. En caso de padecer incapacidad severa o utilizar silla de ruedas es conveniente reservar la habitación en hoteles que tengan servicios especiales.

5. Procure conseguir viajes directos. Para que el viaje resulte más sencillo los pacientes deben evitar los traslados excesivos, los trasbordos muy ajustados de tiempo y las esperas muy prolongadas. Otra de las cosas que se debe evitar es viajar en días de “operación salida”, como por ejemplo los puentes, porque sin duda alguna estas situaciones aumentarán el cansancio del paciente. Cuando se ha elegido el coche como medio de transporte, es importante hacer paradas cada dos o tres horas para descansar.

6. Llevar en un bolso de mano todas las cosas fundamentales. El carné de identidad, la cartilla del Sistema Nacional de Salud, los billetes de viaje, los medicamentos habituales, fruta o yogourt y una pequeña almohada son elementos indispensables para el viajero con reuma que no debe olvidar. En el bolso de mano también se debe llevar un informe actualizado sobre la enfermedad y su tratamiento, por si tuviera que atenderle otro médico. Por último, en el caso de viajar al extranjero, es aconsejable adquirir un seguro que cubra las emergencias que pueda necesitar.

7. No viajar con demasiado equipaje. Para evitar cargar demasiado peso se recomienda usar maletas con ruedas. Si el paciente ha elegido el avión, debe tener en cuenta que si incluye en su equipaje objetos metálicos (tijeras, cortaúñas) únicamente le harán perder tiempo y ganar cansancio porque tendrá que pasar una y otra vez por los detectores de metales.

8. Hacer los ejercicios que le haya recomendado el médico antes del viaje y durante las paradas. Hacer estos ejercicios ayudará al paciente a evitar o disminuir la rigidez y el dolor que puede causarle la inmovilidad. Cuando el viaje es largo y el espacio lo permite (por ejemplo un avión) se recomienda caminar durante 5 minutos por cada hora de viaje. Cuando el espacio no permita caminar, una alternativa es flexionar y estirar las articulaciones despacio y parar si se percibe cansancio.

9. Llevar ropa amplia y calzado cómodo. De lo contrario el paciente dificultará el movimiento de las articulaciones y sentirá dolor mucho antes que si elige un vestido amplio y calzado cómodo. Es preferible que el zapato sea ancho, con una pequeña cuña en el talón. No se recomiendan los tacones elevados, ni los zapatos planos.

10. Consultar con el médico antes del viaje. Antes de iniciar las vacaciones es conveniente preguntar al médico si la enfermedad reumática que se padece tiene alguna limitación especial. De esta manera el especialista podrá recomendarle destinos que le ayudarán a estar mejor. Por ejemplo el sol y la playa son beneficiosos para enfermedades como la psoriasis o la osteoporosis, pero pueden perjudicar otras como el lupus. También es importante conocer si se necesita alguna dieta, o se puede comer cualquier alimento en el lugar de destino.

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