INFECCIONES EN EL SISTEMA MUSCULOESQUELÉTICO

En el caso de las herida


(Dr.Bartolomé Beltrán).-

En primer lugar hay que distinguir entre heridas limpias y heridas sucias. Las heridas limpias se deben limpiar con agua oxigenada, sustancias yodadas o suero y se deben tapar. En el caso de que sean muy grandes puede ser necesario suturar los bordes.

Las heridas sucias también se deben limpiar de la misma forma pero además hay que eliminar cualquier material extraño y dejarlas abiertas en caso de infección para que puedan drenarse y cubrirla con apósitos estériles. Si la infección es importante se debe acudir al médico para que valore la necesidad o no de tomar antibióticos.

En los casos de fiebre, aumento de volumen y dolor en una articulación:

Siempre se debe acudir al médico porque es muy probable que lo síntomas se deban a una infección articular.

Las personas con implantes (de cadera, hombro, etcétera…) deben advertir siempre al médico que lo llevan, incluso en el caso de simples extracciones dentales. El motivo es que existe el riesgo de que un germen alcance el torrente sanguíneo y se adhiera al implante.

LESIONES DEPORTIVAS.- PREVENCIÓN.

Antes de comenzar a practicar un deporte hay que pararse a pensar que tipo de ejercicio es más adecuado, dónde se va a realizar y de que manera.

Por eso antes de nada es necesario someterse a un reconocimiento médico (mejor si lo lleva a cabo un especialista en medicina deportiva) que determinará la existencia o no de factores que impidan practicar un deporte determinado. Por ejemplo, una persona que padezca alguna enfermedad de oído puede desconocer que no debe realizar actividades subacuáticas. También puede ser de gran ayuda para el médico conocer el resto de deportes que haya realizado la persona a lo largo de su vida y las lesiones que ha tenido, si las hay. Además, el especialista valorará la salud cardiorrespiratoria del paciente porque puede ser otra de las cuestiones que imponga un límite a la práctica deportiva.

Cuando ya se haya elegido el deporte, de acuerdo a las recomendaciones médicas, es necesario establecer los objetivos personales que se persiguen con la práctica del ejercicio para evitar lesiones innecesarias. Por ejemplo, las personas que hacen deporte para adelgazar pueden en un momento dado aumentar la intensidad inadecuadamente para lograr su fin y provocarse una lesión que podrían haber evitado. Siempre es importante que el ejercicio esté planificado por una persona especializada.

Es muy importante adquirir el equipamiento más adecuado para el deporte en cuestión y procurar que sea cómodo, sobre todo en el caso del calzado.

La hora a la que se va a realizar la actividad física también es importante. Elegir la hora inmediatamente posterior a la comida no es lo más recomendable, por ejemplo. Por otro lado, las personas diabéticas deberán vigilar más el horario porque deben adecuarse a las reglas a la hora de administrar la insulina y consumir alimentos.

Cuidar la dieta y suspender los malos hábitos también repercute en la consecución de los objetivos fijados. De nada sirve fumar y beber alcohol durante el fin de semana y tratar de compensarlo yendo al gimnasio el lunes. Cuidar la salud es tener en cuenta todos los factores.

En los casos en los que se hayan practicado ejercicios de potencia muscular será imprescindible realizar estiramientos para que el músculo vuelva a la calma progresivamente.


LESIONES DEL ESQUÍ.

La rodilla es la articulación más propensa a las lesiones en deportes como el esquí, y la mayoría de ellas se producen al final de la jornada, cuando el deportista está cansado, porque su atención y sus reflejos son inferiores.

Teniendo esto en cuenta, las recomendaciones para loa amantes del esquí abarcan varias fases relacionadas con la práctica de este deporte.

LA PREPARACIÓN FÍSICA DEL DEPORTISTA

Lo más recomendable es hacer ejercicio durante todo el año y prepararse de una manera un poco más específica durante las dos o tres semanas anteriores a la práctica del esquí, dependiendo, no obstante, del nivel de esfuerzo que se prevea realizar. Antes de esquiar es muy importante tonificar la musculatura lumbar, abdominal, la cintura pelviana y más aún los miembros inferiores, sobre todo los glúteos, cuadriceps, isquiotibiales y gemelos y vigilar su trofismo.

EL MATERIAL DEPORTIVO

Es imprescindible que exista una buena relación entre la calidad del material y el nivel de práctica del deportista. A los principiantes les bastará con un equipo sencillo y a los más avanzados les será más útil un equipo de altas prestaciones. Por tanto, la mejor indumentaria es aquella que combine adecuadamente la facilidad para moverse, la buena transpiración manteniendo la temperatura corporal y la impermeabilidad óptima que impida que el cuerpo se moje con la nieve. No se trata tanto de ir abrigado como de ir aislado del frío exterior. Por otro lado, el pantalón debe ser especialmente impermeable, más que la chaqueta, y deberá cubrir la parte superior de la bota para evitar que le entre la nieve.

Las botas deben ser cómodas y adaptarse lo más anatómicamente posible al pie, evitando que se mueva o se levante el talón dentro de la bota una vez cerrada. Los calcetines no tienen que ser gruesos, porque la bota ya protege por sí sola del frío, pero sí deben ser más altos que ésta. Unos pantys o unos leotardos finos sí son recomendables.

Las gafas deben poder adaptarse a las condiciones climatológicas. Tendrán que ofrecer una buena protección contra los rayos ultravioleta y se deben llevar también en los días nublados. El color de los cristales es algo secundario, pero en días de sol es mejor uno oscuro y optar por el amarillo o naranja si hay niebla.

Los guantes son un elemento importantísimo y es imprescindible que cierren correcta y fácilmente en las muñecas e impidan que los dedos se mojen o se enfríen.

También se recomienda llevar un gorro, pañuelo, cinta u orejeras para cubrir las orejas y que vaya siempre bien sujeto durante la práctica del esquí. Cada día, especialmente los de mayor afluencia de esquiadores, en las zonas de esquí extremo, árboles o rocas cercanos a las pistas, etc., se está haciendo más imprescindible el casco.

En cuanto al material, hay que prestar atención a las fijaciones, porque son los elementos principales de prevención. Es preferible que sean de mejor calidad que las tablas y habrá que ajustar su resistencia a la torsión, en función del nivel del esquiador y las condiciones de la nieve. Los bastones y las tablas tendrán una longitud adecuada a nuestra estatura y nivel de práctica.

LAS ESTACIONES DE ESQUÍ.

Las estaciones de esquí disponen de unos folletos donde se dan unas normas de uso y unos planos de las pistas. Si no conocemos suficientemente la estación o la visitamos por primera vez, es importante leer sus recomendaciones antes de iniciar la jornada.

También es importante comprobar el estado de la nieve; su calidad, muy dura (placas de hielo) o excesivamente blanda (nieve primavera) y su espesor (ojo con las rocas camufladas) podrán condicionar la forma en que tendremos que practicar el deporte.

Antes de decidir deslizarse por una pista hay que tener en cuenta las dificultades que presenta el terreno y las propias habilidades y destreza.

También es importante recordar que no somos los únicos que estamos disfrutando de la nieve y que si nos detenemos en el centro de las pistas podemos provocar un accidente. Por este motivo no se debe reiniciar la marcha sin asegurarnos de que no se acerca otra persona con la que podamos colisionar o provocarle una caída.

El deportista que va esquiando delante de nosotros siempre tiene preferencia y será conveniente no pasar demasiado cerca de él al adelantarlo.
En caso de caída, lo más sensato es levantarse cuanto antes y acercarse a una zona segura para valorar si es posible continuar. Si no podemos levantarnos, pediremos ayuda o avisaremos a los servicios sanitarios.
Hay que estar atentos a los posibles cambios bruscos climatológicos para que no nos sorprendan en una zona en donde no podamos defendernos. Cuando la visibilidad es escasa aumentan las probabilidades de colisionar con otros deportistas u objetos, y también es más fácil despistarse y desesperarse o perderse fuera de la estación. En esta situación el riesgo de perder la vida es real.

ANTES DE COMENZAR LA JORNADA DEPORTIVA

Este es uno de los momentos más importantes a la hora de prevenir las lesiones. El deporte de la nieve supone un esfuerzo físico importante en un ambiente generalmente hostil. Por eso es necesario programar las actividades previstas para la jornada teniendo en cuenta:

* El tiempo disponible.
* El acceso, regreso y características de la estación.
* El tipo de actividad física que se realizará
* Las condiciones climatológicas.
* Nuestro nivel deportivo y condición física.
* Nuestro estado de salud.

También es importante hacer una ingesta adecuada de alimentos y líquidos antes de iniciar el deporte y llevar agua y algún producto rico en calorías (chocolatinas, galletas, bocadillos, etc.) para tomar, si es necesario, en las pausas que conviene realizar durante la sesión deportiva.

Independiente de la climatología, siempre es necesario aplicarse crema solar y usar lápiz labial de protección. Amos deben elegirse en función de las características de nuestra piel. Se repetirá la aplicación las veces que sea conveniente en las zonas que queden expuestas.

Antes de calzarse la tabla o los esquís se deben realizar ejercicios de tonificación del conjunto músculo-ligamentario. Básicamente serán movimientos suaves repetidos similares a los que habrán de hacerse durante la actividad deportiva. Se harán estiramientos, especialmente de los músculos de los miembros inferiores (cuadriceps, glúteos, isquiotibiales, etc.), abdominales, y las regiones lumbar y cervical.

Como ya apuntábamos antes, la articulación más propensa a las lesiones en estos deportes es la rodilla. Para prevenirlas es muy útil realizar movimientos de flexo-extensión, laterales (varo, valgo), agachadillas, etc.
Por último, las primeras bajadas se harán con suavidad, poniendo atención en la técnica de ejecución de giros y saltos para estimular la propiocepción articular.


DURANTE LA JORNADA DEPORTIVA

Después de las primeras bajadas es importante revisar el estado de las fijaciones y los cierres de las botas para readaptarlos si fuese necesario. No se deberá continuar la práctica deportiva si estos dos elementos no están en óptimo funcionamiento. Tampoco si hemos perdido algún guante (por ejemplo en los telesillas), o ha entrado nieve dentro y se nos han mojado las manos. El riesgo de lesiones por congelación en la punta de los dedos es real. Y si hemos perdido las gafas podemos sufrir quemaduras oculares que, en ocasiones, pueden ser muy graves.

La velocidad y complejidad de los gestos deportivos se debe aumentar de forma progresiva. Es fundamental controlar el esfuerzo físico para evitar la fatiga o que ésta aparezca cuando aún nos queda mucho tiempo antes de terminar la jornada. Siempre se deben hacer los descansos y paradas que nos pidan nuestras piernas porque las lesiones aparecen casi siempre en los momentos de fatiga. Por tanto, se debe tener especial atención durante la última hora de la jornada. Nuestro cansancio y el de los otros deportistas, la pérdida de calidad de la nieve, la prisa para evitar las colas de regreso, etc. contribuyen decisivamente al aumento de las lesiones y a su gravedad.

Conviene mantenerse atentos a las cualidades de la nieve, sobre todo si nos deslizamos por primera vez por esa zona, para detectar a tiempo las placas de hielo, las rocas camufladas, etc.

Mantendremos nuestro buen estado de hidratación con agua o bebidas isotónicas. No se debe comer nieve, por saludable que parezca, pues puede contener sustancias químicas para su conservación artificial.

Injerir tóxicos, drogas estimulantes o alcohol en cantidad, aumenta significativamente el riesgo de sufrir una lesión o que ésta se vea agravada.

FIN DE LA JORNADA:

Para prevenir lesiones durante la próxima sesión conviene hacer una tanda de estiramientos de aquellos músculos que más han trabajado y, si es posible, darnos un buen baño caliente.

También es bueno revisar el equipo para detectar desperfectos que puedan poner en riesgo nuestra integridad durante la siguiente utilización.

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