Maternidad, sin ceder a presiones sociales

Maternidad, sin ceder a presiones sociales


(PD).- Cuando la madurez económica, la situación laboral y la estabilidad de la pareja indican que ha llegado la hora de tener un hijo, las agujas del reloj biológico de la mujer se aproximan al momento en que la etapa de fertilidad femenina está a punto de concluir.

Llegar a ser madre es uno de los principales objetivos vitales de muchas mujeres y una de las condiciones más veneradas y respetadas en todas las sociedades. Pero a menudo, sobre todo en los países occidentales y debido a la incorporación de la mujer al mundo laboral, las exigencias que implica la maternidad se produce a edades más tardías.

El paso de los años resulta siempre decisivo en la sicología y estados anímicos y evolución de todos los seres humanos, pero más aún en el caso de la mujer, debido a que su capacidad de tener hijos, es decir su etapa fértil, tiene fecha de caducidad: la de la su última ovulación y el comienzo de la menopausia.

¿Qué ocurre cuando una mujer siente que “ahora” es el momento ideal para afrontar el maravilloso reto de tener descendencia, pero el tiempo apremia?

Si éste es tu caso y estás indecisa, los sicólogos te proporcionan algunas claves y consejos para entender y afrontar mejor esta etapa crucial:

El instinto materno: ¿para todas?

Aunque la mayoría de las mujeres que han pasado por la experiencia de la maternidad, coinciden en que tener un hijo es “lo más maravilloso que puede suceder en la vida”, no todas comparten esa opinión. Es más, muchas mujeres no soportan a los niños, no sienten ganas de tenerlos y después de analizar las ventajas y desventajas de ser madres llegan a la conclusión de que no es lo más conveniente para ellas.

Muchos expertos señalan que en estos casos, es preferible que la mujer sea coherente consigo misma, en lugar de ceder a las presiones de quienes la rodean, porque a la larga, un embarazo no deseado conducirá a conflictos sicológicos para la propia madre, el hijo y la pareja.

Abandona los temores infundados

Una buena relación de pareja, trabajo seguro, un sueldo considerable, casa propia, una salud impecable… A veces una mujer se halla en excelentes condiciones para tener un hijo, pero tiene resistencia a dar el paso debido a los temores que la atormentan. ¿Y si no soy capaz? ¿Si descubro que soy un desastre como madre? ¿Mi pareja se sentirá desplazada por el recién llegado al hogar? ¿Tendremos tiempo para nosotros? ¿Seguiré siendo atractiva después del embarazo? ¿Cómo nos organizaremos y que sucederá en los momentos difíciles con el niño? ¿Él será un buen padre?

Todas las mujeres que se disponen a tener su primer hijo, incluso tu propia madre, se han hecho las mismas o similares preguntas. La respuesta la brinda la propia realidad: todas salen airosas de la situación, porque la maternidad supone un aprendizaje, no sólo para la mujer, sino también para el hombre.

Envíate mensajes positivos

Repite en tu mente, en voz alta o escríbelo en un cuaderno para leerlo a menudo, algunos pensamientos que contrarresten tus creencias negativas y refuercen tu seguridad. Por ejemplo: “Si mi madre ha sido capaz, yo también”, “la maternidad es un aprendizaje”, “sacaré lecciones de los errores que cometa”, “la hermosa experiencia de ser madre compensa todas las dificultades que implica, “criaré a mi hijo con amor…”. No se trata de simples eslóganes o “frases de autoayuda para levantar el ánimo”: son palabras que responden a cómo son las cosas en la realidad y no a como se suponen que son.

Reportaje Agenca EFE

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