Doce atletas donarán sus cerebros para investigar la conmoción cerebral

A medida que el deporte se hace más profesional, los deportistas llevan más al límite su cuerpo. Y a veces, demasiado lejos.

Es la conclusión que parece extraerse de un artículo publicado por el rotativo estadounidense The New York Times en el que se informa de que 12 jugadores han accedido a donar sus cerebros para la investigación de los efectos perversos que los deportes que hayan practicado puedan tener sobre sus cerebros.

El jueves de la semana pasada, el Centro para el Estudio de la Encefalopatía Taumática informaba de que la autopsia a John Grimsley, ex jugador de los Houston Oilers, había detectado que su cerebro tenía esa dolencia, que suelen sufrir más a menudo los boxeadores.

Grimsley murió a los 45 años, tras dispararse en el pecho, en un suceso que la policía atribuye a un accidente, pero algunos expertos creen que podría guardar relación con los problemas de conducta asociados a algunas enfermedades neurológicas.

El centro deberá investigar si existe una relación directa entre los golpes en la cabeza que los jugadores sufren durante el juego y la encefalopatía traumática, las depresiones y otros problemas de la conducta que surgen con el paso de los años.
Los cerebros de los cincos jugadores o ex jugadores de fútbol americano que han examinado hasta ahora han arrojado resultados positivos.

«He visto miles de cerebros con enfermedades neurodegenerativas y debilitantes», dijo la profesora de Neurología y Patología de la Universidad de Boston Ann McKee al diario. «Puedo asegurar que es idéntica a la demencia pugilística que he observado en boxeadores de 70 y 80 años.»

Lo que llama la atención de los científicos es que este problema se manifieste tan pronto y con consecuencias tan nefastas. «Parece más suave por presentarse en gente más joven. Pero una vez activada parece progresar -añade McKee-.

La mayoría de la gente que desarrolla esta enfermedad muestra síntomas 10 ó 20 años después de retirarse. Progresa inexorablemente hacia la muerte».

Sin relación aparente, según la NFL

Mientras tanto la La Liga Nacional de Fútbol americano (NFL, en sus siglas inglesas) rechaza una relación directa entre los golpes y las posibles enfermedades asociadas alegando que no se puede sacar conclusiones de casos tan aislados.

La organización deportiva leva a cabo su propio estudio sobre el efecto a largo plazo de las conmociones en sus jugadores, pero los resultados no se conocerán hasta 2010.

«Sí, son sólo cinco casos», responde McKee al diario, «Pero eso es el 100 por ciento de los casos de algo extremadamente raro en la comunidad».

Entre los 12 atletas retirados que han accedido a donar sus cerebros a la ciencia no sólo hay jugadores de fútbol americano.

Noah Welch, ex jugador de hockey de los Florida Panthers y Cindy Parlow, ex miembra de la selección nacional femenina de fútbol, participarán también en este programa y se someterán como sus compañeros a revisiones periódicas que sirvan para esclarecer el posible desarrollo de la enfermedad.

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