Indemnizado con 49.000 euros tras perder un testítulo por un error médico

(PD).- La Conselleria de Sanidad deberá indemnizar con 49.000 euros a un joven que a los 16 años de edad perdió el testículo derecho por la «indebida» atención médica recibida, ya que en dos ocasiones le diagnosticaron de forma erróneo y por ello se retrasó el tratamiento adecuado. Según establece el dictamen, que declara la responsabilidad patrimonial de la Generalitat, el 1 de julio de 2004 el joven sufrió «agudos dolores e inflamación del testículo derecho» y acudió a una clínica, que tras explorarle le advirtió de que podría sufrir una torsión testicular que requería asistencia inmediata y le remitió a un centro hospitalario.

En el Hospital y tras una «superficial exploración» la doctora que le atendió le dijo que padecía un cólico renal, le suministró dos goteros y le mandó a casa recomendándole que bebiera abundante líquido, tomara «voltaren» y siguiera un control por el médico de cabecera. El 2 de julio y al no remitir los dolores el joven acudió al centro de atención primaria, donde se llegó a «nuevas conclusiones equivocadas», por lo que la familia optó por llevarlo a un urólogo particular que en su consulta «llega a la inmediata conclusión» de que sufría una «torsión testicular y que dado el tiempo transcurrido el testículo derecho se había perdido». El urólogo mando que se le realizara un estudio radiológico que confirmó el diagnóstico.

El CJC llega al convencimiento de que en las asistencias prestadas al hijo del reclamante los días 1 y 2 de julio de 2005 «se produjo un error de diagnóstico, por lo que cabe calificar de indebida la atención sanitaria recibida, relevante para la evolución de la patología que sufría el menor». El dictamen añade que este error «ha determinado la colocación de una prótesis, por torsión testicular no diagnosticada a su debido tiempo, que produjo una isquemia del teste derecho». A juicio del Consell Juridic Consultiu, los servicios sanitarios «no actuaron de forma adecuada a la lex artis ad hoc» y añade que «constatado el error de diagnóstico con el correspondiente retraso en el tratamiento adecuado, resulta probada la relación de causalidad con el resultado final». Aunque el paciente reclamaba una indemnización de 66.000 euros por lesiones permanentes, perjuicio estético, días de incapacidad y dolores innecesarios, finalmente el CJC estima que es «más adecuada» la cantidad de 49.000 euros por todos los conceptos.

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