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¿Es verdad que los hombres son más infieles que las mujeres?

Siempre se ha dicho que ellos son más infieles y ellas las víctimas que lo sufren pero... ¿De dónde procede esta idea?

¿Es verdad que los hombres son más infieles que las mujeres?

La infidelidad es, en nuestra sociedad y para muchas personas, uno de los más grandes e imperdonables tipos de traición imaginables. Y esto es así por la propia naturaleza de la relación de pareja, que hace que los niveles de pasión, de intimidad y de compromiso que se comparten en una relación amorosa no tengan ni punto de comparación con los que pueden compartirse en cualquier otra relación interpersonal. De ahí que la traición de la pareja, como la traición de aquél con quien tanta intimidad y confianza se ha compartido, pueda llegar a ser más dolorosa que ninguna otra.

Sin embargo, lejos de lo que el pensamiento más automático nos indica, y lejos de esa idea que tiende a dar por sentada la fidelidad, lo cierto es que esta no es necesariamente la forma de vinculación emocional más natural o ancestral que ha caracterizado siempre a las relaciones sentimentales entre los individuos de nuestra especie. Al contrario, la fidelidad es una elección que responde a toda esa serie de normas y construcciones socioculturales que vamos interiorizando desde el inicio de nuestro proceso de socialización.

Para nosotros, sociedades occidentales, la fidelidad es la opción más políticamente correcta en tanto en cuanto es la opción más frecuente, generalizada y culturalmente determinada. Pero no deja de ser eso, ni más ni menos que una opción más. Con el aliciente, eso sí, de que sabemos que la fidelidad garantiza en gran medida la estabilidad de la pareja y, por extensión, garantiza también la estabilidad de la familia. La familia, ay, la familia… Y con la Iglesia hemos topado: porque la familia es uno de los valores más preciados de nuestra sociedad y el pilar fundamental de la estructura social de nuestro país.

Tradicionalmente es sobre la mujer sobre quien ha recaído el inconmensurable reto de mantener unida a la familia y el conflictivo rol de mantener su estabilidad emocional. Quizá por ello tiende a considerarse que la muer es menos infiel que el hombre, menos traidora, y más garante de las necesidades familiares. En este sentido, y según relatan los pocos datos que ha arrojado el CIS sobre el adulterio en nuestro país, y que datan ya de hace más de 20 años, un 46% de los hombres frente al 17% de las mujeres han reconocido haber sido infieles a lo largo de sus reacciones de pareja. Extraño dato, si partimos de la base de que la heterosexualiad sigue siendo, hoy en día, la orientación sexual más extendida entre los hombres y las mujeres de nuestro país. ¿Cómo es esto posible entonces? ¿Es que acaso es mayor le número de hombres infieles y menor el de las mujeres con las que lo son porque ellos son muchos e infieles pocas veces y ellas son menos pero las que lo son resulta que lo son en muchas ocasiones? No parece nada lógico…

¿No será más bien que, estando peor considerada la infidelidad femenina que la masculina, ellas mienten más al respecto? Efectivamente, esos datos solo pueden explicarse si atendemos a la deseabilidad social y el pudor de quienes responden a tal encuesta. Otros muchos estudios, todos ellos anónimos y realizados en los últimos años – normalmente a través de páginas de citas o encargados por webs especializadas -arrojan una realidad bien diferente y mucho más plausible y lógica: alrededor del 50% de las personas que viven en pareja declara haber sido infiel por lo menos una vez en la vida. El 50% del total, es decir, hombres y mujeres en similar proporción. Y, para nosotros los psicólogos, que tenemos el privilegio y la responsabilidad de acceder a la intimidad más profunda de la vida de muchas personas, las cosas son muy claras: sabemos que la infidelidad es el motivo de consulta de alrededor de un tercio de las parejas que acuden a consulta, y sabemos también que hombres y mujeres son infieles casi por igual, en muy similar proporción, a pesar de que lo que sí que es cierto es que en unos y otros predominan tipos de infidelidad distintos y maneras de proceder también diferentes.

Seguiremos informando a este respecto…

Autor

Ana Villarrubia

Ana Villarrubia es Psicóloga Sanitaria, directora del centro sanitario 'Aprende a Escucharte', docente en la rama clínica de la psicología, escritora y colaboradora en múltiples medios de comunicación.

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Experto
Ana VillarrubiaPsicología

Ana Villarrubia Mendiola es Psicóloga Sanitaria, Experta en el tratamiento de trastornos de personalidad, Experta en terapia de pareja, Especialista en Psicoterapia y Psicodrama, docente en diversos másteres de psicología clínica y terapia cognitivo-conductual, y divulgadora en múltiples medios de comunicación, directora del Centro de Psicología ‘Aprende a Escucharte’, en Madrid, y autora del libro ‘Borrón y cuenta nueva: 12 pasos para una vida mejor’.

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