¿Tengo más probabilidades de quedarme calvo por llevar gorra o sombrero?

¿Tengo más probabilidades de quedarme calvo por llevar gorra o sombrero?
La gorra, el pelo, la alopecia y la calvicie. PD

Es una leyenda urbana, pero tan extendida que casi resulta imposible luchar contra ella. Y sin embargo es una memez.

Sostener que llevar gorra o tener afición al sombrero provoca calvicie no tiene el mínimo soporte científico.

La aparición de calvas en el pelo está mucho más relacionada con otros factores como, por ejemplo, el hereditario de la alopecia androgenética, los psicológicos o los asociados a los accidentes.

Quede por tanto claro que las causas originales de una alopecia no se encuentran en el uso de las llamadas prendas de cabeza.

Otra cuestión diferente es que el empleo de las gorras y los gorros pueda empeorar un cuadro de alopecia.

Se trata de un escenario más que posible, pero, en todo caso, depende de un mal uso de los accesorios y no de la naturaleza concreta de estas prendas.

¿Por qué se han extendido ciertas creencias?
Históricamente, han existido toda una suerte de argumentaciones para justificar el rumor, infundado, de que los gorros, sombreros o gorras provocan calvas en el pelo en las mujeres y hombres que los usan. En la actualidad, ya existen medios y estudios suficientes para desmentir dicha creencia.

El argumento que se ha empleado sistemáticamente como crítica a las gorras y los gorros ha sido la falta de oxigenación del cabello. El pelo requiere oxígeno para completar con éxito sus ciclos de crecimiento naturales.

Mucha gente creía que esta aportación la recibía del aire, por lo que la gorra, al separar los pelos de este medio, imposibilitaría su oxigenación.

No obstante, lo que desconocían quienes sostenían esta teoría acientífica es que el pelo no obtiene el oxígeno del aire, sino de la circulación sanguínea. En consecuencia, resulta indiferente que el cabello permanezca en contacto con el aire para poder transpirar.

Así mismo, se han popularizado otras teorías acerca de los efectos negativos de las prendas para la cabeza.

Entre ellas, destaca la relativa a los cascos que utilizaban los soldados que participaron en la II Guerra Mundial. Un alto porcentaje de ellos retornaba de los frentes con incipientes calvicies (como la típica en el pelo de la coronilla).

No obstante, estas no se debían, como tanta gente creía, al uso de los cascos. Simplemente, se producían por el estrés al que habían estado sometidos y por regresar a sus lugares de origen a unas edades en las que se evidencian los primeros problemas capilares.

Los efectos beneficiosos para el pelo del uso de la gorra
Por el contrario, usar gorras y gorros también tiene efectos positivos para el pelo.

Tengamos en cuenta que los agentes externos lo desgastan e inciden en el empeoramiento de su calidad. El gorro, por ejemplo, resulta muy útil para proteger el pelo del viento del invierno, que es perjudicial para su salud.

Por su parte, una gorra supone una buena protección contra los rayos UVA y UVB. Y es que, si estamos expuestos a ellos durante largo tiempo y en las horas centrales del día, corremos el riesgo de que el cabello se tueste, se seque y pierda su brillo natural.

¿Qué usos de la gorra perjudican al pelo?
Como con todo, no se debe hacer una utilización irresponsable de estos accesorios. Estas son algunas pautas que hay que cuidar a la hora de llevar complementos en la cabeza:

  • El gorro debe ser de la talla adecuada. Ni demasiado grande, dado que provocará roces que dañarán el pelo, ni demasiado pequeño, puesto que apretará y aplastará el pelo.
  • Hemos de tener cuidado con el material de la gorra. Por ejemplo, no nos interesa un plástico que implique que el pelo se pegue o se enganche (perderíamos cabellos por arrancamiento) ni un género que dé demasiado calor y provoque sudor. Lo mejor son los materiales transpirables.
  • El sudor referido en el anterior punto hace que se acumulen sebo y caspa. Estas concentraciones resultan dañinas para el folículo piloso, ya que contribuyen a taponarlo y a propiciar su atrofia. Por eso, desaconsejamos a las personas con pelo grasiento que vistan gorras.
  • No hemos de ponernos estos accesorios con el pelo mojado. Demasiada humedad en un espacio tan pequeño favorece la putrefacción de la raíz del cabello.
  • Tanto el pelo como la prenda han de estar limpios cuando entren en contacto.
  • Hemos de quitarnos estos accesorios en lugares cálidos o con calefacción, puesto que se generaría el no deseado sudor en el pelo.

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