'LA LUSITANA VASCA' LLEGÓ A SERVIR 84 RACIONES EL 17 DE MARZO DE 2020

Multan con 4.200 euros a un restaurante que dio comida gratis a familias vulnerables durante el confinamiento

Tanto el dueño del local como las voluntarias se han declarado en contra de pagar la sanción porque "no se tiene en cuenta el carácter solidario y no lucrativo de la actividad"

Multan con 4.200 euros a un restaurante que dio comida gratis a familias vulnerables durante el confinamiento

El restaurante ‘La Lusitana Vasca’ tendrá que abonar un total de 4.200 euros después de que la Policía Local de Valencia haya interpuesto tres sanciones por haber repartido alimentos de forma completamente desinteresada a más de 80 personas sin recursos del barrio valenciano del Cabanyal durante el confinamiento, tal y como relata Las Provincias.

Las multas, dos de 600 euros y una de 3.000 euros, han sido recibidas por Javier Márquez, propietario del local, con tremenda estupefacción y desconcierto, pues según él mismo alega haciendo referencia a la ley en el Real Decreto 463/20, artículo 10 y apartado 4, su actividad era lícita. En dicho texto legal se exponía que «se suspenden las actividades de hostelería y restauración, pudiendo prestarse exclusivamente servicios de entrega a domicilio».

«El BOE permite esta entrega de comida sin ánimo de lucro; la hicimos a través de dos asociaciones, Brúfol y Espai Veïnal Cabanyal», explica Márquez, cuya intención no era otra que socorrer a familias vulnerables y desamparadas tras el estallido de la emergencia sanitaria del coronavirus.

Junto a varias voluntarias, llegó a servir 84 raciones de comida que fueron entregadas el 17 de marzo de 2020 en el establecimiento «manteniendo la distancia de seguridad» y respetando las medidas decretadas por las autoridades sanitarias.

«Todos nosotros llevábamos las EPIS», agrega.

Pese a que el espacio se utilizó «exclusivamente como lugar de recogida y reparto solidario de dichos alimentos», los agentes, que allí acudieron, llegaron a amenazar al responsable con hacer todo lo posible «por cerrarle el negocio».

Tanto Javier como las voluntarias han puntualizado que el local permaneció abierto durante el estado de alarma únicamente para cocinar los platos y como centro de recogida de estos pedidos, por lo que se han declarado en contra de afrontar el pago del castigo.

«No se tiene en cuenta el carácter solidario y no lucrativo de la actividad, porque no se relatan de forma objetiva los hechos», concluye el dueño.

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