Aguado (CS) se desmarca de Ayuso y dice que el estado de alarma "era evitable"

Marlaska despliega más de 7.000 agentes para multar a mansalva durante los 15 días bajo estado de alarma «de obligado cumplimiento»

La popular Ayuso "no va a aceptar chantajes" y "negociará cada día para que se levante el estado de alarma"

Marlaska despliega más de 7.000 agentes para multar a mansalva durante los 15 días bajo estado de alarma "de obligado cumplimiento"

El objetivo de Pedro Sánchez es castigar a Madrid, con la idea de que eso desgastará a la popular Isabel Díaz Ayuso y ha encargado al ministro Marlaska que ‘enjaule’ como sea a los cinco millones de madrileños.

Detrás de la decisión del Gobierno socialcomunista se esconde el intento de tomar al asalto la Comunidad por criterios estrictamente ideológicos.

Sánchez ha decidido traspasar todas las líneas rojas y someter al Gobierno regional de Isabel Díaz Ayuso dentro de una estrategia siniestra orientada a hacerse con el poder en la autonomía.

Para ello, recurre a una medida extraordinaria que utiliza al margen de la proporcionalidad y la mesura que requiere un instrumento como el estado de alarma.

De hecho, Sánchez ha intervenido Madrid desechando el consenso de forma grosera y arbitraria. La cuestión de fondo no es sanitaria, sino de puro revanchismo ideológico.

A Sánchez le importa una higa que las medidas de restricción de movimientos de la comunidad estén dando resultados. Es un totalitario que ha decidido asaltar Madrid por ser la comunidad un muro frente al socialcomunismo.

Y para ello, el Gobierno PSOE-Podemos va a emplear más de 7.000 efectivos de Policía Nacional y Guardia Civil para encerrar a los habitantes Madrid este mismo 9 de octubre de 2020.

La Policía Nacional intentará sellar a cal a canto el perímetro de la capital y de las ciudades afectadas que son de su competencia con ayuda de sus policía municipales, la estaciones de Atocha, Chamartín y Méndez Álvaro y el aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas.

La Guardia Civil se ocuparía del cierre perimetral de la Comunidad. Está por ver si Interior asume también el control de las policías municipales de las ciudades afectadas.

El enfado de la ciudadanía es antológico y se nota ya en las redes sociales.

A las 12:15 horas de este viernes 9 de octubre de 2020, el Gobierno de Pedro Sánchez aprobó la imposición de un estado de alarma a la Comunidad de Madrid en un Consejo de Ministros Extraordinario de apenas quince minutos de duración, presidido por la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, ante la ausencia del presidente de viaje en Barcelona con Felipe VI, y tras el cual se preparó a conciencia una durísima rueda de prensa del ministro de Sanidad, Salvador Illa, desde el palacio de la Moncloa.

El titular del ramo aseguró sin tapujos que «el objetivo del Gobierno siempre ha sido la salud pública en Madrid» pero «la paciencia tiene un límite».

Un decreto «de inmediato cumplimiento» en el que «se incluyen todas las medidas que ayer tumbó el TSJM pero bajo la fórmula legal de un estado de alarma durante los próximos 15 días» y confían en que sea «suficiente» para doblegar la curva en Madrid.

«Poner horas límite es autoritario y propio de otros sistemas», aseguran desde la CAM que dicen que «la presidenta no va a aceptar chantajes» e insisten en que lo que «le proponen al Ejecutivo es negociar la orden de la CAM».

A partir de ahora, «la Comunidad de Madrid negociará cada día con el Gobierno de España para que se levante el estado de alarma», ha sentenciado en su rueda de prensa el Consejero de Sanidad de la CAM, Enrique Ruiz Escudero, que ha añadido que los madrileños «no entenderán» la intervención gubernamental en este momento de la pandemia donde «se está produciendo un descenso claro desde el punto de vista epidemiológico» en la región.

Ruiz Escudero también ha detallado que las restricciones aplicadas por la Comunidad de Madrid desde el 21 de septiembre hasta la intervención de Illa redujeron los contagios en 45 zonas entre el 6 y el 67% así como el descenso de la presión hospitalaria y las camas de UCI.

«Esa tendencia descendente de los criterios nos permite un control más quirúrgico de la pandemia tal y como se comporta en la región».

El vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado, confirmaba este viernes el cisma en el gobierno autonómico tras desmarcarse públicamente de Isabel Díaz Ayuso justo cuando se confirmaba que Pedro Sánchez impondrá el estado de alarma en la región.

Después de una agitada mañana, en la que no dudó en mostrar su desacuerdo en la reunión mantenida con el alcalde y la vicealcaldesa de Madrid, José Luis Martínez Almeida y Begoña Villacís, a la que asistieron también la propia Ayuso y los consejeros de Sanidad y Justicia, Enrique Ruiz Escudero y Enrique López, Aguado utilizaba su cuenta de Twitter para mostrarse equidistante entre su propio Gobierno y el central y afirmar taxativamente que «el estado de alarma era evitable» ya que, a su juicio, «había alternativas».

Aguado remataba su mensaje asegurando que «lamentablemente los políticos hemos vuelto a fracasar. Las consecuencias las pagan los ciudadanos. Mis disculpas por ello».

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