Del blog 'Aprende a Escucharte'

Emociones: pilar fundamental de nuestro desarrollo

Emociones: pilar fundamental de nuestro desarrollo
El cerebro es todo un enigma PD

Desde que los niños nacen, nos preocupamos de su bienestar, de que coman bien, estén limpios, tengan cariño…; pero a medida que crecen, y esas necesidades las vamos viendo cubiertas, empezamos a fijarnos en otras como que se vistan solos, sean independientes, tengan amigos, estudien…

Pero, de todos los ámbitos del desarrollo de los niños solemos olvidar el más importante: sus emociones.

A veces se pone demasiado interés en formalismos sociales, que llevan a reproducir comportamientos de nuestros padres, y que a su vez llevan a olvidar lo realmente importante, que es que los niños se desarrollen de manera integral para que en un futuro sean personas autónomas, independientes y felices.

Es innegable que las emociones cumplen diferentes funciones en el ser humano, pero quizás la fundamental es la de que el niño se desarrolle hasta llegar a ser un adulto armónico y feliz.

La no expresión y autorregulación adecuada de las emociones se está convirtiendo en uno de los mayores problemas de las sociedades desarrolladas, ya que cuando la represión emocional se mantiene en el tiempo puede modificar o bloquear las funciones del ser humano, obstaculizando la interacción equilibrada consigo mismo y con los demás.

En las sociedades tradicionales, el patrón de relaciones sociales, familiares y laborales era estable y homogéneo, de manera que las personas desarrollaban lazos fuertes con su entorno y se habituaban a un estilo de vida que no planteaba al individuo exigencias de adaptación a otros entornos más variables, lo cual tenía sus ventajas en cuanto a la cohesión del grupo, pero también, sus desventajas, ya que dificultaba la superación de situaciones altamente estresantes.

En nuestra sociedad actual, en cambio, las personas hemos tenido que enfrentarnos y adaptarnos a un contexto cambiante y heterogéneo que, cada vez, nos demanda más, y todo ello en ausencia de pilares sociales importantes, sentimientos de pertenencia y de identidad, este contexto genera en las personas estrés e inseguridad, manifestada muchas veces, a través de conductas patológicas y, en general, emocionalmente poco inteligentes.

La educación, por su parte, se ha centrado tradicionalmente en el desarrollo cognitivo, con un olvido generalizado a la dimensión emocional. Sin embargo, hay argumentos que inducen que, desde la década de los noventa, estamos asistiendo a una revolución emocional, que afecta tanto a la psicología como a otros ámbitos (educación, ámbito social-comunitario…).

Por todo esto, es de vital importancia el trabajo con las emociones desde que los niños son pequeños, para  poder adquirir los recursos necesarios para hacer frente a los desafíos de la vida, las desavenencias, los cambios en el entorno de la manera más adecuada. Las emociones tienen una función importante en el desarrollo personal, ya que tienen efectos sobre otros procesos mentales, de forma que pueden afectar a como percibimos, atendemos, memorizamos, razonamos y creamos la realidad.

Nuria Torres Marcos (Psicóloga Col. M-26071), trabaja para el bienestar de niños y adolescentes en el Gabinete Psicológico ‘Aprende a Escucharte’.

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