Europa concluye que el bisfenol que está presente en ellos nos daña además el hígado y la glándula mamaria

Ahora resulta que el componente de casi todos los plásticos nos puede costar algo más que un riñón

Lo podemos encontrar en botellas irrompibles, en latas de conserva y refrescos, selladores dentales...

Ahora resulta que el componente de casi todos los plásticos nos puede costar algo más que un riñón
Bebe con biberón. EP

Pero lo que más preocupa es la presencia de este químico en envases destinados a la alimentación

La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA en su acrónimo en inglés) ya tiene su primer informe sobre la toxicidad del bisfenol A, esa sustancia química omnipresente en nuestras vidas.

Lo podemos encontrar en botellas irrompibles, en latas de conserva y refrescos, selladores dentales, en ventanas, en discos CD, lentes… hasta en los recibos de la caja del supermercado.

La lista es casi interminable porque está en todo tipo de productos plásticos de policarbonato y resinas que utilizamos casi a diario. Pero lo que más preocupa es la presencia de este químico en envases destinados a la alimentación, cuando puede entrar en contacto con el organismo.

PRIMERAS CONCLUSIONES

Las primeras conclusiones de la EFSA indican que el bisfenol A o BPA «probablemente» daña a los riñones y el hígado y también tiene efectos sobre las glándulas mamarias.

Asimismo el organismo apunta la necesidad de vigilar otros posibles efectos sobre la salud reproductiva, el sistema nervioso y cardiovascular y el cáncer que en estos momentos no se pueden considerar, según especifica en un informe que la institución europea acaba de hacer público.

Sin embargo, deja claro que el riesgo sanitario para todos los grupos de la población es «bajo», incluso para los organismos más débiles como las mujeres embarazadas, los bebés o los niños.

NIVEL DE EXPOSICIÓN

La EFSA asegura que el riesgo es bajo porque los niveles reales de exposición de los consumidores a esta sustancia es también baja, pese a estar presente en numerosos objetos cotidianos.

Lo que más preocupa es su presencia en envases destinados a la alimentación. El bisfenol permanece en los envases como un residuo, un efecto no deseado de la fabricación del plástico. Su problema es que puede liberarse, en concentraciones mínimas, desde el envase a los alimentos y líquidos con los que esté en contacto. Y de ahí directamente al organismo.

MÁS ESTUDIOS

Son numerosos los estudios que han advertido del efecto pernicioso del bisfenol. Por eso, la Unión Europea decidió prohibir la fabricación de biberones con esta sustancia en enero de 2011 como medida preventiva. Y también anunció que revisaría toda la información científica en medio de la inquietud creciente de los investigadores.

El informe presentado responde a este compromiso y no ha terminado. Para terminar su investigación la EFSA llevará a cabo una consulta pública por internet hasta el 13 de marzo de 2014.

 

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